En 2016, a la edad de 43 años, el dominicano Bartolo Colón tuvo marca de 15-8 y 3.43 de efectividad con los Mets de Nueva York, siendo seleccionado al Juego de Estrellas por la Liga Nacional.

En el invierno, pues, a nadie sorprendió demasiado que el veteranísimo lanzador fuera firmado como agente libre por los Bravos de Atlanta por $12.5 millones.

Además de adquirir a un gran lanzador, los Bravos estaban firmando a uno carismático y simpático, una potencial atracción de taquilla en la temporada inaugural del nuevo Sun Trust Park de Atlanta, al que de inmediato le asignaron su noche  de ‘bobble head’ (muñeco de cabeza saltona) para el 9 de junio.

Sin embargo, los Bravos, que están emergiendo de una etapa de reconstrucción  y querían adicionar abridores con experiencia a su ‘staff’ en lo que su gran zafra de prospectos terminaba de ascender a las Mayores, adquiriendo así también a Jaime García y R.A. Dickey, no pudieron sacarle mucho provecho al llamado ‘Big Sexy’, y el pasado jueves, un día después de que Bartolo fuera bombardeado por los padres de San Diego y dejara su marca en 2-8 con 8.14 de efectividad en 63 entradas, el equipo tomó acciones para dejarle en libertad.

De este modo, si ningún equipo lo reclama -como luce probable-, los Bravos tendrán que decirle adiós y pagarle el resto de su salario.

¿Qué pasó? ¿Por qué esa caída tan abrupta de un año para otro?

“El año pasado yo tenía 77 años y me sentía perfectamente bien”, dijo el legendario exlanzador y comentarista de béisbol, Palillo Santiago. “Este año tengo 78 y estoy lleno de achaques”.

“Cuando uno llega a cierta edad, esas cosas son inevitables”.

Y en efecto, para un jugador de Grandes Ligas, 43 y 44 años es una edad extremadamente avanzada.

Palillo conoce más que bien a Bartolo, quien inició su larga carrera con los Indios de Cleveland en 1997 y ha amasado un récord de 235-170 con 4.02 de efectividad y un premio Cy Young con los Angelinos de Los Angeles en 2005.

“El es como si fuera de la familia”, dijo Palillo. “Jugó con mi hijo Arnold en las Menores y desde entonces ha sido un gran amigo de nosotros”.

“Recuerdo que una vez, cuando nosotros estábamos viendo un juego en Boston y él estaba con los Angelinos, Bartolo se acercó a saludarnos y eso hasta le costó una multa”, agregó Palillo.

Aunque en la primera etapa de su carrera se caracterizaba por poseer una de las rectas más rápidas de las Mayores, en los últimos años, al ir entrando en edad, Bartolo fue modificando su forma de lanzar mientras su recta promediaba ahora las 89 o 90 millas por hora.

“El dependía mucho de la localización de sus lanzamientos”, dijo Palillo. “Dependía mucho de tirar strikes y ponerse arriba en el conteo porque con una recta de 90 millas tú no puedes darte el lujo de caer abajo en el conteo y tener que venir por el medio”.

“Y eso fue lo que yo noté las veces que le vi lanzar este año”, dijo Palillo. “No tenía el mismo control y constantemente caía atrás en el conteo”.

Antes de hacer su última salida el miércoles, Bartolo había pasado par de semanas en la lista de incapacitados, cuando los Bravos explicaron que tenía una dolencia en el musculo oblicuo del abdomen, y, luego, un malestar en la espalda.

Los medios de Atlanta, sin embargo, parecieron dudar de la veracidad de esas lesiones, especulando que eran excusas dadas por el equipo para sacarle de la rotación sin herir demasiado su orgullo.

Palillo, sin embargo, no lo duda mucho.

“Cuando uno es un lanzador veterano trata de seguir lanzando aunque esté lastimado porque sabe que si lo sientan puede perder su puesto para siempre”, dijo.

Si finalmente ningún equipo reclama a Bartolo y este no acepta que los Bravos lo manden a las Menores, todavía queda la posibilidad de que algún equipo decida darle una oportunidad aprovechando el que entonces solo tendría que pagarle el salario mínimo de $535,000 mientras los Bravos corren con el resto.

Y se especula que los Mets, llenos de lesiones en su ‘staff’, pudieran estar interesados.

“El podría ayudarlos incluso en el ‘bullpen’, o inspirando con su veteranía a todos esos pitchers jóvenes que ellos tienen”, dijo Palillo.

Así, Bartolo podría mantener viva la esperanza de convertirse en el lanzador latinoamericano que más juegos ha ganado en las Mayores, alcanzando y desplazando a Dennis Martínez (245 victorias).

 

 

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