El pasado 14 de abril, el cagüeño Roberto Ortiz (en la foto) se convirtió en el segundo árbitro puertorriqueño en llegar a las Grandes Ligas, al ser asignado para trabajar en un doble juego entre los Marlins de Miami y los Nacionales de Washington.

Poco después fue bajado nuevamente a las Menores, pero luego ha sido subido en par de ocasiones adicionales para sustituir por periodos limitados a los árbitros de las Mayores.

“Prácticamente puede decirse que ya está arriba, porque lo tienen en la lista de árbitros sustitutos”, opinó Santos Vázquez, presidente del Colegio de Arbitros de Puerto Rico.

“En su convenio, los árbitros de Grandes Ligas tienen muchísimos beneficios, y entre estos se encuentra un periodo de vacaciones durante la temporada en sí”, agregó. “Y Major League tiene un grupo de árbitros de liga menor que son los que llaman para sustituir a los que se van de vacaciones, o tienen que ausentarse por uno o dos días”.

“El (Ortiz) va a seguir así y van a seguir evaluándolo”, agregó. “Si la evaluación es positiva, en algún momento, cuando surja una vacante en Grandes Ligas, él podrá quedarse permanentemente”.

En definitiva, Ortiz forma parte de una nueva oleada de árbitros puertorriqueños que están ganándose un puesto en el béisbol de Grandes Ligas.

Delfín Colón, en 2008, fue el único otro boricua que llegó a arbitrar en las Mayores, aunque en su caso no consiguió la permanencia.

De acuerdo a Vázquez, hay otros dos puertorriqueños que se encuentran trabajando en las Menores bajo el sistema de Major League, y quienes eventualmente pudieran seguirle los pasos a Ortiz, quien apenas tiene 31 años.

El más adelantado lo es Jean Carlos Vélez, de 24 años y natural de Carolina, quien es hijo, a su vez, de Charlie Vélez, quien fuera árbitro durante 3 años y hasta el año pasado presidiera la Federación de Arbitros de Puerto Rico.

“A él lo conocen como J.C. Vélez en Estados Unidos”, dijo su padre, “y empezó en el sistema de Major League en 2013”.

“Ahora mismo está en la Florida State League, que es la clase A avanzada, y su supervisor, precisamente, lo es Jorge Bauzá”.

Además de ser supervisor de árbitros de esa liga menor, Bauzá supervisa a los árbitros del béisbol invernal boricua y de toda la Confederación del Caribe.

Al estar en Clase A avanzada, J.C. Vélez ya trabaja los seis meses en el sistema de ligas menores, para un total de 140 juegos, dijo su padre.

El único otro árbitro boricua en el sistema de liga menor lo es Kelvis Vélez, de Yauco, quien fue incluido en el programa de árbitros de Major League el año pasado, dijo por su parte Santos Vázquez.

Kelvis trabajará este año en la Rookie League, cuya temporada es de 70 juegos y discurre de junio hasta septiembre.

“El trabajó en la liga invernal este año y al principio de la temporada de Doble A nos ayudó hasta que recibió su contrato para irse a trabajar en las Menores”, dijo Vázquez.

“Lamentablemente no tenemos más muchachos en el sistema”, dijo Charlie Vélez, “aunque sí sé que hay varios dominicanos y venezolanos”.

En las Mayores, ya hay dos árbitros cubanos (Lázaro Díaz y Angel Hernández), uno mexicano (Alfonso Márquez), y dos venezolanos (Manny González y Carlos Torres).

Ramón de Jesús Ferrer se convirtió el año pasado en el primer dominicano en arbitrar en Grandes Ligas y desde entonces se encuentra en la misma situación que Ortiz: bajando y subiendo.

“A Torres lo acaban de subir este año como árbitro permanente, después de estar un tiempo subiendo y bajando, como ocurre con Roberto Ortiz ahora”, dijo Vélez. “Lo tuvieron así hasta que se retiraron cuatro árbitros después de la temporada pasada”.

Estos fueron Jim Joyce, John Hirschbeck, Tim Welke y Bob Davidson.

“Si Roberto hace el trabajo y sigue recibiendo buenas evaluaciones”, dijo santos Vázquez, “en su momento debe recibir el llamado”.

Pero advirtió que las evaluaciones con los potenciales árbitros de Grandes Ligas se mueven a un ritmo adelantado.

“Si no haces el trabajo, no te dan muchas oportunidades y te sacan muy rápido porque hay muchos otros que vienen subiendo”, dijo Vázquez.

Vale la pena el esfuerzo, sin embargo: el salario promedio de un árbitro de las Menores fluctúa desde los $2,000 mensuales en Rookie o Clase A corta, hasta un máximo de $3,900 por mes en Triple A, con dietas diarias desde $44.50 hasta $66.00.

Mientras, en Grandes Ligas, el salario inicial es de $120,000 al año hasta ascender a unos $300,000 anuales para los árbitros más veteranos, con numerosos beneficios tales como $340.00 diarios en dietas (alimentos y hotel), vuelos en primera clase y cuatro semanas de vacaciones durante la temporada.

 

 

 

 

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