Una amenaza en la postemporada

Por los pasados tres años, la postemporada de la NBA se ha convertido un tanto monótona. Los verdaderos amantes de la liga encontrarán algo a qué aferrarse para encontrar pasión, pero la movida de Kevin Durant a los Warriors creó una colección de talento poco vista en la historia de la NBA, dando paso a una frustrante inminencia que choca con el espíritu competitivo que buscan los fanáticos.

Sin embargo, y aunque ahora traten de minimizar lo tenso que estuvieron los Warriors, en la pasada temporada los Rockets tenían a los campeones contra las cuerdas, con ventaja de 3 a 2 en la serie, y con una táctica en ambos lados de la cancha que Golden State no lograba descifrar.

Y entonces, el hamstring de Chris Paul colapsó.

Al final del día, puede ser que ahí radique la diferencia entre unos playoffs entretenidos o un predecible paseo de los Warriors.

CP3 cumplirá sus 34 años en plena postemporada y está en su primer año de un contrato que le pagará $160 millones por las próximas cuatro temporadas.

Houston tuvo a los Warriors contra las cuerdas en la final de la Conferencia del año pasado.

El gerente general de los Rockets, Daryl Morey, es uno de los mejores en la liga, y le otorgó ese contratazo a Paul consciente que muy probablemente no sea una buena inversión en los años finales.

Paul es un armador de menos de seis pies de estatura, que depende de su velocidad y astucia con el balón para ser efectivo, en especial a estas alturas de su carrera, y cada lesión le aleja más de su majestuosa cúspide.

La lógica del contrato se basó en la cercanía de los Rockets al campeonato, y en cómo se justificaría el golpe económico a largo plazo si ganaran solo una sortija.

Paul estaba teniendo la peor temporada de su carrera hasta el descanso del Juego de Estrellas, promediando sus peores números en puntos, asistencias y porcentajes, a la vez que perdía gran parte de la temporada por la misma lesión que descarriló al equipo en la pasada temporada.

Houston necesitó de un desempeño histórico de James Harden, por varios meses, para mantenerse a flote en la Conferencia del Oeste.

Actualmente, los Rockets se encuentran en la tercera posición, lo que les permitiría evitar a los Warriors hasta las finales de Conferencia, aunque a diferencia de la pasada temporada, no tendrían ventaja como locales si se cruzaran, ya que los campeones cuentan con el mejor récord del Oeste.

Paul ha lucido mucho mejor desde su regreso, que junto al retorno del centro Clint Capela, ha coincidido con la mejor racha de la temporada para los Rockets, ganando 10 de los pasados 11 juegos, incluyendo nueve al hilo. La única derrota: contra los Warriors, en Houston, y sin Durant.

La serie de temporada entre estos dos equipos este año está tres a uno a favor de los Rockets, incluyendo dos victorias en Golden State, una sin CP3 y otra sin Harden.

La estrategia de mantener a Paul fresco y saludable para la postemporada, estirando su tiempo fuera por lesión y descansándolo estratégicamente tras su regreso, les puede salir por la culata, ya que ha venido de la mano de una explotación de las habilidades de Harden, que históricamente se achica cuando los huevos se ponen a peseta y ahora tendrá una pesada temporada en su espalda.

La táctica sigue siendo la misma por parte de los Rockets, que como franquicia llevan dos años preparándose solamente para los Warriors, desarrollando estrategias en ambos lados de la cancha para resaltar las pocas deficiencias de los Warriors, algo que el equipo no ha hecho contra ningún otro de sus rivales durante la temporada.

Ambos lados de la cancha se analizaron como una ecuación matemática. Defensivamente, conseguir jugadores con la versatilidad de switchear de jugador en jugador sin perder el ritmo. Jugadores como Clint Capela, PJ Tucker, Iman Shumpert y Kenneth Faried pasan de defender a Curry a defender a Durant teniendo éxito, o al menos lo que se considera éxito relacionado a defender a algunos de los mejores baloncelistas ofensivos en el mundo.

En la ofensiva, todo gira alrededor de las habilidades de Paul y Harden. Rodearlos de tiradores y un hombre grande que corra al canasto, hacer pick and roll para obligar que la defensa cambie, dejando un hombre grande o un defensor menos eficiente en el uno contra uno; atacar el canasto para entrar a la pintura y obligar a la defensa a colapsar y encontrar a los tiradores.

La habilidad de Harden de ser efectivo en el tiro de tres step back lo convierte prácticamente imposible de defender, y Paul es de los mejores en la historia en el tiro a media distancia (que ha sido tabú con la llegada de las estadísticas de avanzada), siendo de los pocos jugadores con una tasa neta positiva en esos tiros.

Esa estrategia tenía a los campeones contra las cuerdas cuando CP3 se desgarró el hamstring, y sería una falta de respeto ignorar su hazaña de cara a esta postemporada. Los Warriors se ven más vulnerables que nunca, con una delicada química y una ficha en Boogie Cousins que entra a la primera temporada en su carrera detrás de un nuevo contrato.

Los Warriors son los favoritos, pero los Rockets no van a ser un paseo de encontrarse saludables, y eso nada más hace que exista intriga en unos playoffs que de otra manera se pueden convertir en poco apetecibles.

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