A siete pasos de los 900 hits

Cuando debutó en el béisbol Doble A en 1984 con los Atenienses de Manatí, José Ponce era un joven defensor de la segunda base, natural de Río Piedras, que ni soñaba que volvería a estar jugando con los Atenienses hoy en día, a la edad de 53 años.

“Tan es así”, dijo, “que recuerdo que conecté un hit en mi primer turno y le dije a mi padre: ‘Ahora solo me faltan 499 para llegar a los 500’.”

Con el tiempo, claro está, José, bateador zurdo, no solo llegó y pasó de los 500 sino que ahora, al regresar a Manatí como dirigente-jugador, acaba de colocarse a solo siete hits de llegar a los 900, al conectar de 7-3 en el doble juego inaugural del domingo ante los Guardianes de Dorado en el parque Pedro Román Meléndez de los Atenienses.

José, quien comenzó la temporada con 890 hits en su carrera y un promedio de por vida de .331 en 34 años de labor, bateó de 6-2 en el primer encuentro —una derrota 8-6 en 10 entradas— y de 1-1 en el segundo, una victoria 2-1 en siete episodios.

“En el segundo juego yo no me puse en la alineación pero se lesionó uno de los jugadores y yo terminé entrando a juego y conecté un hit en mi único turno”, dijo José, quien se desempeñó en el jardín izquierdo.

Ponce (derecha) realiza la doble función de dirigente-jugador. [foto Juan Alicea]

Después de jugar con los Atenienses los primeros 20 años de su carrera, José jugó en las temporadas siguientes con Fajardo, Juncos, Loíza y Barceloneta antes de pasar para la temporada pasada a Cayey en un cambio procedente de Río Grande, y, aunque solo acumuló 27 turnos con los Toritos, disfrutó de la experiencia de obtener su primer campeonato nacional.

“Manatí fue el equipo con el que me hice pelotero”, dijo, sin embargo. “Y fue allí que Rubén Gómez, cuando estaba de dirigente, me hizo outfielder después de haber jugado siempre en la segunda base, al ponerme en los bosques para un juego contra Juncos”.

Y como jardinero José floreció aún más como un excelente bateador de promedio y de velocidad.

“He conectado como 16 cuadrangulares”, dijo José, quien está por cumplir los 30 años como maestro de educación física de la escuela pública Pascacio P. Sancerrit de Carolina.

Luego de que Cayey le dejara libre tras la temporada de 2018, José habló con el apoderado de los Atenienses, Francisco Colón Seda, y le expresó su deseo de retirarse luego de jugar su última temporada en Manatí, equipo que en la pasada temporada, dirigido por Tony Valentín, había quedado quinto con marca de 4-11 en la Sección Metro, donde Dorado cerró primero con 12-2.

“El me dijo que sí, pero que quería que yo también dirigiera”, agregó José.

José aceptó, aunque sabía que era un reto grande.

“El equipo fue reestructurado”, dijo, “pero mayormente con jugadores jóvenes que se desarrollaron en la Coliceba juvenil y ahora están con el equipo”

“El único cambio importante que hicimos fue que trajimos a Julio Maldonado, el primera base de Camuy”.

“Pero aunque es un equipo joven, nuestra meta es clasificar”, agregó José, quien cuenta como coaches con los hermanos Ramón y Gilo Avilés y con el exjugador Héctor Ríos.

“El equipo va a jugar bien: el domingo, dividimos con Dorado, que está clasificado como el tercer mejor equipo a nivel nacional, y pudimos haber ganado los dos juegos”.

En fin, antes del comienzo de la temporada, José estaba aquejado del tobillo izquierdo y estudiaba la posibilidad de actuar como designado si no estaba al 100%, pero evidentemente encontró que podía hacer el trabajo en el jardín izquierdo, por lo que ahora espera volver a estar en el terreno el próximo domingo cuando Manatí visite a los Lancheros de Cataño.

“Voy a seguir jugando mientras siga produciendo”, dijo.

¿Será posible que alcance los 900 hits en ese doble juego, convirtiéndose en el tercero en lograr esa hazaña detrás de los fenecidos Alcides Curet (952) y Raúl “Rolo’ Colón (902)?

José rió.

“No, esos son muchos hits”, dijo. “Pero en el béisbol uno nunca sabe”.

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