Un lanzador que regresó del abismo

A primera vista, se trata de unos de esos casos que sirve de ejemplo para demostrar una de las grandes utilidades que tiene el béisbol invernal: un lanzador que lleva varios años fuera del béisbol organizado después de haber estado brevemente en Grandes Ligas, registra aquí una actuación tan dominante que termina consiguiendo un contrato con invitación para el campo de entrenamiento de Grandes Ligas.

Pero el caso de Matt Marksberry, el zurdo relevista de los Indios de Mayagüez, va mucho más allá.

Primero, lo más importante: después de no permitir carreras en 18 entradas en 15 juegos con los Indios, amasando un récord de 2-0 con 12 ponches, Marksberry consiguió un contrato con los DiamondBacks de Arizona. Así, ahora tratará de regresar a las Mayores por primera vez desde 2016, cuando tiró 3.1 entradas con 5.40 de efectividad en su segunda estadía corta con los Bravos de Atlanta, para los cuales había lanzado para 0-3 con 5.01 de efectividad en 23.1 episodios el año anterior.

Matt Marksberry vio acción esporádica con los Bravos de Atlanta.

 

Su carrera se malogró entonces: luego de su tercera y última salida con los Bravos en 2016, Marksberry fue colocado en la lista de inactivos por problemas con su brazo debido a una inflamación del enganche del hombro (rotator cuff) y perdió el resto de esa temporada.

Pero después de terminada la temporada Marksberry, natural de Cincinnati pero radicado en Atlanta, fue llevado al hospital en octubre de 2016 cuando se quejó de llevar varios días sufriendo de fuertes dolores escomacales mientras se encontraba entrenando en Florida como parte de la rehabilitación de su hombro.

Su condición se deterioró cuando, mientras le practicaban una colonoscopía, empezó a convulsar y sufrió el colapso de un pulmón.

Eventualmente fue colocado en un coma inducido.

Fue dejado en libertad por los Bravos en marzo de 2017 pero, luego de una larga recuperación, el lanzador retomó su carrera ese año en una liga independiente y la continuó en 2018 en otra -la Liga del Atlántico- donde tuvo una efectividad de 1.82 con 47 ponches en 39.2 episodios.

Entonces fue traído por los Indios de Mayagüez, donde hizo un trabajo excepcional.

“Tiene un buen  brazo, con una buena curva y la recta la está tirando a entre 92 y 93 millas, aunque a veces toca las 96”, dijo el gerente general del equipo, Frankie Thon.

“Antes de las reuniones invernales muchos escuchas que vinieron por aquí se la pasaban preguntando por él y hasta yo mismo lo recomendé para los Orioles, porque son escasos los zurdos con experiencia de Grandes Ligas”.

“Si no lo hubiera firmado Arizona, yo hubiera vuelto a insistir con los Orioles”.

Hasta ahora, la historia ha tenido un final agridulce: luego de su úַltima salida en la temporada regular con los Indios, cuando enfrentó a un bateador, “él se desplomó en el dugout”, dijo Thon.

“Se asustó, porque temió que le estuviera pasando lo mismo que antes, pero lo llevamos al hospital, donde le hicieron todas las pruebas, y parece haber sido algo viral”.

A continuación el equipo lo inactivó por unos días y lo reactivó el 2 de enero para que pudiera lanzar en los playoffs.

Marksberry tiró entonces en los dos primeros juegos de los Indios, el segundo sin mucha efectividad, y Thon admitió que es posible que tenga que dejarlo en libertad, aunque, según parece, más por una preocupación preventiva de parte del jugador que por un padecimiento real.

“Vamos a evaluarlo nuevamente”, dijo, “pero lo malo es que ya para esta época no podremos sustituirlo por otro importado, sino por un nativo que haya jugado antes en la temporada”.

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