Los chismes y los cuernos siempre afloran

Históricamente, las buenas franquicias en la NBA mantienen los trapos sucios dentro de la casa.

Fue inusual y un tanto alienígena ver en la pasada temporada las diferencias entre Kawhi Leonard y los Spurs analizarse en la prensa nacional, ya que como franquicia, han sido el modelo a seguir de cómo se trabajan los conflictos, ya sea entre jugadores y dirigentes o los que incluyen la gerencia.

Los Spurs sobrevivieron hace poco más de una década a uno de los más grandes escándalos entre jugadores, cuando salió a relucir que el armador Tony Parker tuvo acercamientos y acciones de índole sexual con la esposa de uno de sus compañeros, Brent Barry. Peor aún, Parker aún estaba casado con la actriz Eva Longoria.

Lo sólido de la franquicia logró que eso pasara relativamente por desapercibido a pesar de lo dramático de la situación.

“Más de una década después Brent Barry estaba solicitando trabajo con los Spurs, pero, por supuesto, Tony Parker todavía está allí y eso fue un factor para no contratarlo. Esa historia no es un secreto”, dijo la veterana periodista Jackie MacMullan en el podcast de ESPN The Hoops Collective.

Sin embargo, en el 2019, en plena era de cobertura mediática 24/7 y con las redes sociales a la disposición de todos para distribuir data, es difícil mantener los bochinches en la casa. Es por eso que varios jugadores han empleado el uso de estas herramientas para llevar mensajes y en ocasiones atacar a sus compañeros de equipos.

Kyrie Irving, quien no es un extraño a comentarios controversiales que van desde la actitud de sus compañeros hasta su postura sobre la forma del Planeta Tierra, ha dirigido ataques a sus compañeros en la prensa, el más famoso de estos siendo luego de una derrota en Orlando.

“Los jóvenes no saben lo que se necesita para ser un equipo de nivel de campeonato. Lo que se necesita todos los días. Y si piensan que es difícil ahora, ¿cómo creen que será cuando intentemos llegar a las finales? No hubo expectativas el año pasado. Todos jugaron libres y todo fácil. Todos superaron las expectativas para sí mismos. ¿Este año? Todos tenemos altas expectativas. Los jugadores, los entrenadores, todos. Y eso es bueno, pero no lo estamos haciendo”, expresó el capitán de los Celtics, haciendo referencia a un tiro fallido del joven maravilla de la escuadra Jayson Tatum.

Irving aprovechó la oportunidad unas semanas más tarde para resaltar que llamó a LeBron James para disculparse por su actitud en su juventud, ya que ahora entiende lo difícil que es lidiar con estrellas adolescentes.

Esta práctica de críticas a compañeros a través de la prensa no es del agrado de todos, incluyendo jugadores activos que prefieren mantener esos conflictos en el camerino, o leyendas del juego como Charles Barkley, quien aprovechó su foro en el programa Inside the NBA de TNT para criticar a Irving diciendo: “El tiró a sus compañeros debajo de la guagua públicamente. No me gustó. No me gustó absolutamente nada. Es como si estuviese diciendo ‘estamos perdiendo por culpa de estos jugadores’. Tú no tienes que anunciarle a la gente que eres un líder. Solo sé un líder”.

Esta misma semana, en uno de los momentos más penosos de la temporada, un reflexivo Blake Griffin hablaba a la prensa luego de una difícil victoria explicando la falta de madurez del equipo.

“La falta de concentración al final de los juegos ha sido horrible, por eso a veces perdemos juegos como estos. Estoy contento con la victoria, pero no con cómo cerramos el juego”, expresaba Griffin, quien fue interrumpido en plena entrevista por el armador Reggie Jackson haciendo payasadas a la cámara sin saber que Blake andaba criticando precisamente la falta de madurez del equipo.


Los que son cortos de memoria resaltan estas críticas a compañeros a través de la prensa como un nuevo fenómeno, sin recordar que prácticamente toda leyenda del juego ha utilizado la estrategia, empleada de diferentes maneras, para elevar el nivel de juego de sus compañeros o conseguir el cambio de un colega no deseado.

Uno de los más famosos de estos eventos viene de Larry Bird en las finales del 1984, cuando prácticamente instó a un motín luego de perder vía paliza contra sus archirrivales Lakers al expresar después del juego que “tenemos buenos jugadores en este equipo, pero no jugadores con el corazón que necesitamos, y hoy vimos a Magic (Johnson) brincando y dando high five y jugadores de los Lakers pasándose la bola por la espalda y metiendo güiras en la cara. Pensaría que alguien va a hacer algo al respecto y detenerlo. Hasta que no pongan su corazón donde pertenece vamos a estar en problemas”.

La cita cambió la dinámica de la serie ya que durante el próximo juego, el estelar Kevin McHale le lanzó un lazo vaquero tipo lucha libre a Kurt Rambis cuando intentaba un canasto en una de las faltas personales más famosas en la historia de la liga.


Los Celtics ganaron el juego en Los Angeles y eventualmente el campeonato.

La táctica de criticar compañeros en la prensa se seguirá repitiendo con variados resultados. De quién venga la crítica, a quién se dirija y lo saludable del locker room influye en el grado de efectividad, pero en el 2019, con el exceso de cobertura mediática, es imposible que pase por desapercibido.

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