Ojo: estos Raptors no son los de antes

Ya son varios los años en que los Raptors de Toronto nos cogen de…bobos. Excelentes temporadas que terminan sin ganar un juego en la primera ronda de los playoffs, o primeros en victorias en la Conferencia solo para dar par de arañazos en la pelea de la segunda ronda.

Se concede que muchos de sus fracasos fueron de la mano de LeBron James, quien por ocho años consecutivos detuvo contendores como los Celtics de Garnett, Pierce, Allen y Rondo; los Pacers de Paul George; los Bulls de Rose, Deng, Butler y Noah y los Hawks de Horford, entre otros.

Pero los Raptors han sido los reyes del bajo rendimiento cuando se compite al más alto nivel.

Gracias a su trasfondo de buenas temporadas y decepciones en la post, sería simple ignorar el que anden entre los mejores cinco en calificación ofensiva, ya que también lo estaban el año pasado, o que estén entre los mejores 10 en calificación defensiva, ya que también lo estaban el año pasado, o que estén primeros actualmente en el Este, ya que el año pasado terminaron la temporada con el mejor récord de la Conferencia.

Pero aunque parezca un disco rayao por varios años, estos no son los mismos Raptors de antes.

El factor principal es Kawhi Leonard, que a diferencia del jugador que reemplaza (DeMar DeRozan), llega con un resumé que incluye no solo un campeonato, sino un premio al Jugador Más Valioso en esas finales.

Leonard arrastra un pedigrí ganador que es difícil de cultivar.

A diferencia de DeRozan, quien se ha guillado de Houdini en varias postemporadas, incluyendo el año pasado, cuando fueron barridos a manos del Rey, la personalidad un tanto robótica de Kawhi y las experiencias vividas en los más altos niveles competitivos en San Antonio, lo hacen infalible en los momentos de importancia, cuando las superestrellas se crecen.

Al momento promedia 26 puntos, nueve rebotes, tres asistencias y dos robos de balón a pesar de aun estar cayendo en condición luego de la lesión que le permitió jugar solo nueve juegos en la pasada temporada.

Kawhi en su más alto nivel le ofrece a los Raptors algo que no han tenido nunca en la historia de la franquicia, la posibilidad de tener al mejor jugador en cancha cuando se crucen con los equipos élite.

El cambio de Kawhi trajo consigo a Danny Green, quien también sufrió una lesión la pasada temporada que no le permitió jugar a su nivel óptimo. Green no solo trae gran experiencia campeonil, sino que su tiro a distancia y buena defensa lo convierten en esencial en los cuadros más productivos.

Esas dos adquisiciones serían suficientes para adjudicar mejoría, pero es importante resaltar el salto en el juego de Paskal Siakam, quien se ha transformado de un jugador de reparto a uno vital, en especial en el esquema defensivo del equipo.

La madurez demostrada por Jonas Valanciunas al aceptar un rol del banco para encontrar balance en la rotación, luego de ser uno del cuadro regular por gran parte de su carrera, es uno de los rasgos que tradicionalmente muestran los equipos de talla campeonil.

El nuevo dirigente Nick Nurse también ha modernizado una ofensiva que se tornaba predecible en la postemporada.

No sería la primera vez que los Raptors nos venden sueños durante la temporada regular, pero por primera vez desde que compiten en la cumbre de la liga, hay razón para creer que este año será diferente.

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