Antetokounmpo comanda a los mejorados Bucks

La sabiduría convencional llevó a todo analista de NBA a concluir que la lucha por ganar la Conferencia del Este tras la salida de LeBron James y su dinastía individual, se daría entre unos Celtics — ahora completamente saludables– y unos Raptors de las manos gigantes de Kawhi.

Bajo presión de mencionar un tercero, la respuesta habitual venía con los apellidos Embiid y Simmons.

A pesar de un universal consenso de que Giannis Antetokounmpo estaría luchando por ambos el premio al Jugador Más Valioso y Jugador Defensa del Año, el mal sabor dejado por la eliminación de los Bucks en la primera ronda contra unos Celtics que no contaban con Kyrie Irving ni Gordon Hayward, serenó las expectativas para esta temporada.

Pocos contemplaron que la mejoría en el renglón de dirigente, de Jason Kidd y Joe Prunty a Mike Budenholzer, podría ser equivalente a añadir una estrella a la escuadra.

Aunque aún estamos en la época de temporada en la que el pequeño tamaño de las muestras no necesariamente es conducente a un análisis a largo plazo, el trasfondo de Budenholzer da confianza a lo que está por venir, tomando como ejemplo el haber ganado 60 juegos con los Hawks en el 2015 sin contar con un talento singular como el del Greek Freak.

Su playbook está adaptado al talento disponible, y la obvia opción de rodear a Giannis de tiradores y jugadores de reparto defensivos ha transformado al griego en un tirano en ambos lados de la cancha.

Antetokounmpo siempre ha tenido buenos números, pero sus promedios de 26 puntos, 14 rebotes, cinco asistencias, un robo de balón y dos tapones ahora son conducentes a victorias con un sistema agradable de rompimiento rápido y una sofocante defensa, y es ahí donde se ha visto la mayor mejoría.

Sin mucho cambio de personal, los Bucks han dado un salto en calificación defensiva de la posición 19 de la pasada temporada a segundos este año. Dicha defensa les permite superar a contrincantes en noches donde su ofensiva no es efectiva, aunque son pocas las noches donde eso sucede, ya que actualmente se encuentran sextos en calificación neta en ese lado de la cancha.

Sin contar la acción dominical, los Bucks tenían record de 7-1, superados solo por el 8-1 de los Raptors en la Conferencia.

Si hubiese un premio al Jugador Más Subestimado, este podría llevar el nombre de Khris Middleton, que si jugara para los Lakers o Knicks muy probablemente tendría varios Juegos de Estrellas en su mochila.

Esta temporada promedia 20 puntos, cinco rebotes, cuatro asistencias y dos robos de balón, números que no cuentan toda la historia. Middleton siempre ha sido un darling de las estadísticas de avanzada, que demuestran su impacto real y la cantidad de jugadas ganadoras que no se cuentan en el box score tradicional.

Las nuevas adquisiciones fueron matemáticamente orientadas, en especial en las posiciones de la pintura, donde la habilidad de tirar a distancia de Brook López y Ersan Ilyasova le dan un océano de espacio a Giannis.

Eric Bledsoe, Malcolm Brogdon, John Henson y el novato francotirador Donte DiVincenzo completan una sólida rotación que debe brindar un poco de descanso a los estelares de la escuadra durante la temporada regular.

Como Brad Stevens en Boston y Greg Popovich en San Antonio han demostrado, un buen dirigente, y por ende un buen sistema, puede ser la diferencia entre un buen equipo y un verdadero contendor, y parece que los Bucks han encontrado eso en Budenholzer.

Y claro, nunca incomoda tener un verdadero freak en tu escuadra.

 

 

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