Un ‘misil’ mantiene vivos a los Cariduros

Angel Ortiz, antesalista de los Cariduros de Fajardo, le hizo honor a su apodo cuando, en la novena entrada del juego del sábado contra Cayey en el Concepción Pérez Alberto, atizó un triple después de dos outs para remolcar en la novena entrada la carrera que empató el juego que eventualmente ganó su equipo 3-2 en 11 episodios para nivelar 1-1 la serie final.

Porque a Ortiz, de 26 años de edad, le apodan ‘El Misil’ y eso fue lo que disparó para remolcar a Eddie González.

“En realidad no sé por qué me pusieron ese apodo”, dijo, riendo. “Antes, como yo había jugado en colegio en los Estados Unidos, me llamaban El Colegial, pero lo del Misil comenzó cuando llegué a Fajardo hace dos años”.

“Me imagino fueron los comentaristas de las transmisiones de los Cariduros”, agregó Ortiz, quien jugó colegialmente en Miami Dade y Oklahoma en la NAIA.

Como sea, lo cierto es que el batazo que evitó la derrota de su equipo de seguro le inyectó una nueva vida a unos Cariduros que habían perdido el primer juego, también 3-2 y también a 11 entradas, en Cayey.

De haber perdido el segundo, enfrentarían ahora la dura realidad de tener que volver al Pedro Montañez de Cayey para el tercer encuentro de este viernes, enfrentándose de nuevo a Fernando Cabrera, el estelar lanzador derecho que ha amasado este año un récord global de 17-0 y que, aunque no tuvo que ver con la decisión en el primer juego, solo permitió una carrea limpia y ponchó a 14 en nueve entradas.

“En eso es que nosotros estamos bien enfocados”, dijo Ortiz, natural de Yabucoa, quien militó cuatro años con los Azucareros y luego se unió a los Artesanos de Las Piedras para el año del subcampeonato en 2016 antes de llegar a Fajardo para la pasada temporada.

“Es una serie muy nivelada, entre dos buenos equipos, pero para tener una oportunidad de ganar nosotros sabemos que necesitamos sacarle uno de esos tres juegos que va a abrir Cabrera en Cayey”.

“A mí sinceramente no se me hizo demasiado difícil en el primer juego y le vi bien los lanzamientos, conectándole un doble en la primera entrada”.

Pero en realidad Ortiz, quien apenas bateó .245 con dos remolcadas en la temporada regular, ha estado ardiendo con el bate desde que comenzó la postemporada y, luego de batear de 8-3 (.375) en los primeros dos juegos de la final, ahora promedia globalmente .366 con tres jonrones y 14 remolcadas para convertirse en una de las piezas claves de la ofensiva del equipo.

“Para ser sincero, en la temporada regular yo no estaba practicando mucho porque por mi trabajo estaba llegando agotado a la casa”, dijo el yabucoeño Ortiz, quien hace siete meses comenzó a trabajar en el Programa de Masificación de béisbol del departamento de Recreación y Deportes de Aguas Buenas, municipio con el cual se relacionó al jugar con los Tigres de Aguas Buenas de la COLICEBA.

“Pero ya después hasta comencé a practicar por mi cuenta y se ha visto la diferencia”, agregó.

“Incluso el equipo está practicando dos veces por semana y eso es lo que hay que hacer”, agregó. “En una serie como esta, esto va a estar para el que más lo quiera”.

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