Sin excusas el trabuco del milenio

NOTA: última entrega de una serie sobre los seis mejores equipos de la NBA.

Las dinastías siempre han existido en la NBA.

Ya han envejecido quienes vieron en vivo y a todo color a los Celtics de Russell imponer su dominio en los 50’ y 60’, pero tal vez desde ese momento no se palpaba un equipo tan injusto como el de los Warriors del 2018.

Con dos de los mejores cuatro jugadores activos y cuatro de los mejores 15, los Warriors no solo dominan en talento, sino que las habilidades de sus estrellas se complementan de manera armoniosa.

En la era de la línea de tres puntos, Golden State cuenta con el mejor tirador de todos los tiempos en Steph Curry, y otros dos que se podría debatir están cerca del tope, en Kevin Durant y Klay Thompson.

La habilidad de defender múltiples posiciones por Durant, Klay, Andre Iguodala y, en especial, Draymond Green, los hace prácticamente igual de robustos en la defensa como en la ofensiva.

Al trabuco del milenio se le añade una impredecible ficha en DeMarcus Cousins, quien podría cambiarles el sello de ‘dominantes’ a uno de ‘invulnerables’.

Y aun así, se gana en la cancha y no en el papel.

Los campeones sudaron la gota gorda en las finales de Conferencia contra los Rockets, y se aprovecharon de un desgarramiento de músculo de CP3 para evitar pasar por la vergonzosa situación de perder.

Y sí… a ese nivel llega el talento de los Warriors, donde ganar se predice y el perder deshonra.

Ese es el injusto estándar de un injusto colectivo de talento.

Con buena fortuna salubrista y un detallado plan de trabajo, los Rockets pueden volver a irse a 12 rounds con los Warriors si los campeones vuelven con el mismo nivel de parsimonia con el que pasearon por la mayor parte de la temporada y postemporada.

Los Jazz, Lakers, Thunder y el resto de la Conferencia están a varias millas de competir a ese nivel. En el Este, los Celtics y Raptors tienen los utensilios para una serie entretenida, hasta que los Warriors decidan hundir el pedal.

Sí, los Warriors son invencibles si están concentrados.

Golden State se ha convertido en el arquetipo perfecto de una franquicia profesional. Un precioso contraste con la calamidad que se vive en lugares como Phoenix, Minnesota y Nueva York.

La simbiosis entre dueños, gerencia, cuerpo técnico y jugadores ha dado pie a un edén laboral, y mientras el talento actual se mantenga junto y saludable, los Warriors serán los favoritos con poco espacio a otro resultado que no sea campeonato y cero justificaciones.

 

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