¿Serán…o no serán?

Si raro, y un tanto triste, se veía la leyenda de los Rockets, Hakeem Olajuwon, en su última temporada con el uniforme de los Raptors después de 16 en Houston, traumático fue tener que ver a Jordan con el triste azul de los Wizards.

La NBA se ha convertido en una liga donde el vaivén de jugadores de equipo en equipo en la agencia libre es la orden del día.

Aun así, el ojo requiere ajuste con algunos de los jugadores que cambiaron de dirección.

A continuación cinco de los jugadores que más peculiares se ven en sus nuevos atuendos.

El exrey de los donqueos ahora juega para los Hawks.

Vince Carter, Atlanta Hawks:

Ya va más de una década de cuando se le bautizó Air Canada por lo explosivo y artístico de sus ataques en Toronto. Tal vez el mejor donqueador de todos los tiempos, Carter ha vestido los colores de los Nets, Magic, Suns, Mavs, Grizzlies y Kings. A pesar de la naturaleza nómada que tomó su carrera, sigue impresionando encontrarlo en el banco de un equipo perdedor. El rojo de los Hawks trae recuerdo de sus años con los Nets, aunque con 10 años más y 25 pulgadas menos en el salto vertical.

DeAndre Jordan, Mavericks:

En este caso, la rareza nace del contexto. Hace poco más de tres años, Jordan decidió firmar con los Mavericks, abandonado un competitivo contendor en Los Angeles que aún contaba con CP3, Blake Griffin y JJ Redick. Luego de una confusa noche que incluyó una guerra de emojis en las redes sociales y una silla utilizada como barricada en la casa de DeAndre para que no saliera hasta que firmara nuevamente con los Clippers, Deandre regresó a su antiguo equipo. Jordan ahora viste los colores de Dallas que le combinan con el color de la lechuga que lleva en su rostro luego de firmar con ellos tres años más tarde.

DeMar DeRozan, Spurs:

Son muchas las estrellas que han abandonado a los Raptors. Vince, T-Mac y Bosh encontraron la manera de desamparar a Toronto. DeMar fue el pionero que levantó a los Raptors del sótano al equipo con el mejor récord en la Conferencia. DeRozan amaba a Toronto y Toronto lo amaba a él, y con la misma frialdad que caracteriza la rama de negocios de la liga, los Raptors lo cambiaron a San Antonio con diminuto remordimiento.

LeBron se fue con su música a Los Angeles.

LeBron James, Lakers:

Aunque las señales eran fáciles de leer, la mala administración en Cleveland y las movidas en Los Angeles para mejorar su situación salarial, ver a James con el uniforme de los Lakers resulta un tanto peculiar. La más grande de las estrellas en el más grande de los escenarios. El amarillo y violeta parecen haber sido tejidos en el molde de su cuerpo.

Tony Parker, Hornets:

Cuatro campeonatos, un premio al Jugador Más Valioso de las finales, seis Juegos de Estrellas, cuatro veces en el Equipo Todo Liga. Ese rechoncho resumé se dio vistiendo el negro y plateado de los Spurs por 16 años. Ver a Parker con la claridad de los colores de Charlotte viene de la mano de una reacción tardía y una segunda mirada antes de descifrar quién es el extraño sujeto que tanto se parece al Tony de San Antonio.

 

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