Houston necesita la suerte de su lado

NOTA: tercera entrega de una serie sobre los seis mejores equipos de la NBA para esta temporada.

En el Olimpo de las crueldades en la historia de la NBA, encontraremos de ahora en adelante el desgarrado hamstring de Chris Paul.

En el quinto juego de las finales del Oeste entre los Warriors y los Rockets, Golden State se transformó de invencible a quebrantado.

La victoria de los Rockets, que los ponía a un juego de eliminar la dinastía Warriors, tenía un aire de arrogancia, una pérdida de temor y más importante, un convencimiento de que no solo podían ganar la serie, sino que eran los favoritos.

Los switcheos en el perímetro hicieron que los Warriors desistieran de su armonioso juego en conjunto y se enfocaran en el uno contra uno, desplomándose la ofensiva por primera vez desde que Durant se mudó a Oakland. Los Rockets fueron dueños de la mejor ofensiva y la sexta mejor defensa durante la temporada regular, posición que escaló a segundo en la postemporada gracias a la presencia de Trevor Ariza, PJ Tucker, Clint Capela y Luc Richard Mbah a Moute, quien andaba a medio pocillo por una lesión.

Con un minuto restando de partido, CP3 cayó al suelo y con el simple gesto de llevar su mano al hamstring, desvanecieron los sueños de un campeonato para Houston.

Los Rockets perdieron eventualmente en siete juegos con el PointGod en ropa casual durante los últimos dos partidos.

La escuadra regresa con el MVP James Harden, quien tiró una temporada de ensueño al son de 30 puntos, nueve asistencias, cinco rebotes y dos robos de balón.

Regresa CP3, quien aunque suele lesionarse en los momentos más inoportunos, sigue controlando la ofensiva como pocos en la historia de la liga, y continúa siendo un pitbull en la defensa.

También retorna el centro Capela luego de firmar una extensión de contrato por cinco años y $90 millones. Su presencia abona a la defensa porque sus compañeros saben que cuentan con un protector en la pintura.

Afuera quedan dos pilares de la exitosa defensa, en Ariza y Mbah a Moute, y el francotirador Ryan Anderson, quien aunque fue inservible en la postemporada, ayudó a los Rockets a culminar con el mejor récord durante la temporada regular. Estos serán reemplazados por una manada de jugadores de reparto, entre ellos James Ennis, quien militó en el 2014 con los Piratas de Quebradillas y de quien se espera un rol similar al de Ariza.

También aborda el barco Carmelo Anthony, quien viene de la peor temporada de una estelar carrera, con cuestionable actitud y abultamiento en el abdomen. Su habilidad de atacar el canasto cuando la defensa corre a cerrarlo en la línea de tres puede traer una nueva dimensión a la espectacular ofensiva de Mike D’Antoni, aunque con el pasar de los años Melo se ha vuelto alérgico a atacar la pintura.

En talento, los Rockets siguen estando en el tope de la liga. Harden, CP3, Eric Gordon, Melo y Capela podría ser un formidable cuadro en el momento de la verdad, pero necesitan que todo cuadre a su favor, que las lesiones no los vuelvan a afectar y que a los Warriors los ataque una mala vibra por primera vez en cinco años.

La química es delicada con la adquisición de Anthony, quien ya ha tenido sus encontronazos con el dirigente en el pasado, y, por el otro lado, la firma de DeMarcus Cousins puede convertir a los Warriors en el equipo más talentoso de todos los tiempos.

Pero son pocos los equipos que se pueden ir de tú a tú con los campeones, y los Rockets son uno de ellos.

 

 

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