El Rey educará a los príncipes en LA

La fortuna que han vivido los fanáticos de los Lakers desde su temporada inaugural no tiene semejanza en el mundo deportivo.

Gracias a una buena administración, y, sobre todo, a un glorioso mercado agraciado por las colinas de Hollywood, los Lakers han estado en o cerca del tope gracias al desfile de luceros que han vestido sus colores.

La lista de los mejores jugadores en la historia de la NBA parecería ir de la mano con los protagonistas en Los Ángeles: Kareem, Magic, Wilt, West, Shaq, Kobe, Baylor, Mikan, etc.

A esa congregación se le une tal vez el mejor jugador de todos los tiempos.

La incorporación de LeBron James viene con un bagaje, que aunque no carga más peso que las numerosas virtudes que añade a la franquicia, sí acarrea una presión que nunca han sentido los juveniles de la escuadra y pone bajo vigilancia cada movimiento de la franquicia, atención que ha quebrantado a compañeros de James y personal administrativo en el pasado.

La gerencia decidió rodear a LeBron de un rebaño de desequilibrados que podría desembocar en un explosivo camerino. A estas alturas, Michael Beasley, Javale McGee y Lance Stephenson están mejor equipados para reemplazar a los tres chiflados que para ser miembros de una rotación campeonil.

Rajon Rondo, quien también ha dejado estragos en varias franquicias, al menos tiene la experiencia e intelecto baloncelístico para dar orden en cancha.

Encontrar un balance entre competir por la postemporada en la desafiante Conferencia del Oeste, y educar, adiestrar y hasta cierta medida adoctrinar a los jóvenes a ser productivos en ambientes hostiles y juegos de importancia, es la ardua misión que cae en las manos del Rey y del dirigente Luke Walton.

El talento de los jóvenes jugadores es evidente.

Con 21 años, Brandon Ingram viene abarrotado de habilidades perfectas para el baloncesto moderno, demostrado esta misma pretemporada, donde ha comenzado juegos desde la posición de armador hasta de delantero fuerte. Sus 6-9 de estatura le permiten mutar de posiciones en ambos lados de la cancha.

El esplendor del juego de Lonzo Ball ha sido opacado por su caricaturesco padre. Con las luces mediáticas ahora apuntando a LeBron, llegó la hora de Lonzo, con solo 20 años de edad, de demostrar el talento que lo convirtió en el segundo jugador seleccionado en el sorteo del año pasado.

Ambos Kyle Kuzma y Josh Hart fueron selecciones en la conclusión de la primera ronda del draft que se han convertidos en baluartes de la rotación.

El enfoque de la temporada debe estar en los jóvenes, ya que si el Rey quiere volver luchar por un campeonato en el resto de su carrera, necesita de un rápido desarrollo de los chicos para que lo ayuden a competir, o para eventualmente ser parte del ofrecimiento por alguna superestrella — hello Anthony Davis — que quiera unirse a LeBron en Hollywood.

 

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