Se apunta otra el equipo de Brad Pitt

Billy Beane no será Brad Pitt, pero tiene enamorados a los seguidores del béisbol del área de la bahía.

Sus Atléticos de Oakland acaban de clasificarse a la postemporada de las Grandes ligas con una nómina irrisoria si se compara con las de otras grandes franquicias, o con casi cualquiera otra.

El llamado Moneyball en su máxima expresión.

Comparativamente, los Atléticos gastan menos dinero en su búsqueda del campeonato que los Capitanes de Arecibo, y lo que hace su gesta todavía más interesante es que sus jugadores no son conocidos fuera de la calle donde viven.

Mark Canha, un jugador part time que defiende varias posiciones y tiene 17 jonrones y 52 impulsadas, de seguro compra gasolina en su vecindario sin que nadie se percate de su presencia, y lo mismo debe suceder con Matt Chapman (.281, 24 jonrones, 69 impulsadas y un guante de seda); el dominicano Ramón Laureano—a quien invitaron a que se diera una trillita por los jardines y se quedó con el central–y Marcus Semien, un campocorto de apellido lujurioso que lleva 14 jonrones y 66 remolcadas.

¿Le suena Nick Martini? ¿No? Pues no se sienta mal. Es un novato de 28 años que se tomó su primer café en Grandes Ligas en junio pasado y ahora mismo batea .303 como suplente de los jardines.

Claro, hay un par de caballitos también, como el jardinero Khris Davis, que llevaba hasta el miércoles 46 cuadrangulares luego de acumular temporadas consecutivas de 42 y 43 en los dos años anteriores, y quien gana $10.5 millones. Como diría Carlos Pieve, es genuino.

Son esos algunos de los mejores obreros del diamante que usted pueda ver jugar este año, todos juntos, y que constituyen una nómina de poco más de $60 millones para la temporada de 2018. Casi tanto como lo que usted pagará de multas por los peajes que no se comió.

Nadie había conseguido algo así al menos desde el 1988.

Los libros de récords colocan a la edición de 2018 de los Atléticos como el primer equipo que consigue adelantar a la postemporada con la nómina más bajita de todo el béisbol para el día inaugural de la temporada. Con el dinero de Whitefish, Billy Beane seguro construye una dinastía de 50 años. Y un gasoducto.

El nombre Moneyball salió de un libro de Michael Lewis que fue publicado en el 2003, describiendo cómo puede armarse un buen equipo de bajo presupuesto utilizando herramientas prácticas, como las estadísticas de avanzada. Saber cómo y cuándo puedes obtener los mismos resultados con Semien como torpedero y no Manny Machado.

Pitt protagonizó la película del 2011 en el papel de Beane, con un presupuesto de $50 millones. Beane no hubiese gastado tanto, y probablemente hubiera contratado a Braulio Castillo, hijo, para el papel principal.

Puede que Oakland se elimine la semana que viene en el juego de muerte súbita contra los Yankees. Pero eso para nada le hará daño al concepto. Al contrario. El año que viene volverán a ser contendores, con Chucho, Jacinto y José como las nuevas adquisiciones.

Después de todo, aquí no importa mucho el quién, sino el cómo.

 

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