Cora y una expulsión ‘memorable’

Segundo juego de una serie de cuatro entre Boston y los Yankees. Bolazos, lanzamientos por la cabeza y un dirigente expulsado.

Y otra victoria para los arrolladores Medias Rojas y su dirigente puertorriqueño Alex Cora.

Cora, por si no vio el juego, fue el dirigente expulsado, cuando salió a defender a su mejor jugador – y uno de los mejores de las Grandes Ligas – Mookie Betts, cuando este fue afeitado por un lanzamiento de 95 millas por hora del lanzador dominicano Luis Severino.

De entrada, Cora se limitó a gritarle algunas cosillas a Severino – presumiblemente en español—desde el dugout, pero segundos después salió como un bólido de la cueva a increparle al umpire del plato Adam Hamari, quien lanzó una advertencia a los dos equipos, un acto que Cora dejó ver luego que era improcedente.

Por si no vio el juego, el iniciador de los Medias Rojas, Rick Porcello, había golpeado con un lanzamiento al primer bateador en la alineación de los Yankees, Brett Gardner, en el mismo comienzo del partido y en conteo de 0-2.

Así que vino el desquite de Severino que desembocó en la primera expulsión de Cora en toda su vida en el béisbol. O sea, en toda su vida.

“No me gustó el hecho de que le tiraran a mi primer bate y no me gustó que dieran una advertencia. Si ellos entendían que el lanzamiento (de Severino) fue intencional, entonces había que expulsarlo del juego”, le comentó Cora al periódico The Boston Globe.

“Me molesté con toda la situación. Al final, ganamos el juego, pasamos la página y nos presentaremos a jugar al otro día de la manera en que sabemos hacerlo”.

Cora, sin embargo, sabe que eso de pasar la página cuando se produce una situación de juego con los Yankees no es así de fácil, y que es de esperarse que algunas otras cosas entretenidas ocurran sábado o domingo y en los restantes enfrentamientos entre ambas novenas. El estuvo allí antes, y sabe cómo se bate el cobre.

En esta ocasión, dice, hasta tuvo que pedirle disculpas a su hija, quien lo llamó por teléfono, por una manera de proceder que no se ajusta a su personalidad.

Aunque el boricua que lidera al equipo con el mejor récord del béisbol piensa que no, lo cierto es que inmediatamente luego del incidente el equipo explotó, y con doble a Andrew Benintendi y otro bambinazo del recién adquirido Steve Pearce, tomó una ventaja de 2-0 que dio y sobró, ya que Porcello solo permitió un hit y retiró a los últimos 21 bateadores que enfrentó.

Boston se impuso 4-1.

“Definitivamente nos motivamos”, dijo Porcello según lo cita el Globe.

“Más que cualquier otra cosa eso nos encendió. Definitivamente que no lo tomamos a la ligera. No nos gustó (lo que pasó)”.

El tirador derecho pasó entonces a sacar a relucir la importancia que ha tenido Cora en la temporada de ensueño por la que atraviesan los Medias Rojas.

“El ha sido nuestro líder emocional todo el año, es nuestro líder. El reaccionó y nosotros seguimos y tratamos de hacernos cargo de la situación cuando fue expulsado”.

Quedan alrededor de 50 juegos en calendario, y nadie sabe si Cora volverá a ser expulsado de un partido. Si sucede, su hija tendrá que aprender que la vida en Fenway Park y el Yankee Stadium es así.

 

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