Otra dura baja para el boxeo cubano

Por segunda vez en los últimos tres meses, Cuba al parecer perdió a uno de sus campeones de boxeo mientras este se encontraba entrenando en México para los Juegos Centroamericanos de Barranquilla.

En marzo se trató de Johanys Argilagos, campeón mundial de las 108 libras y medallista de bronce en las Olimpiadas de Río, mientras que esta semana acaba de imitarlo el zurdo Robeisy Ramírez, ganador de oro en las Olimpiadas de Río en 2016 en el peso gallo (123 libras) y del mismo metal, pero en el peso mosca (114 libras), en los Juegos de Londres en 2012.

El INDER (Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación de Cuba), organismo que dirige el deporte cubano, confirmó la deserción del peleador que se encontraba acuartelado con el resto de la delegación cubana en Aguascalientes, repitiendo, palabra por palabra, el texto que también había emitido luego de la fuga de Argilagos en marzo, cuando abandonó su delegación en Tijuana mientras participaba en el torneo clasificatorio para los Centroamericanos:

“Con su fuga, Ramírez… da la espalda al compromiso contraído con el país, la delegación y sus compañeros de equipo”.

“Argilagos abandonó la delegación y dio la espalda a los compromisos contraídos con su país”, había declarado el INDER en  la ocasión anterior, en lo que parece ser un texto redactado de antemano con el nombre en blanco para ser utilizado según la ocasión.

Posteriormente se dijo que Argilagos ya estaba en poder de las autoridades migratorias norteamericanas y hacía trámites para solicitar asilo político.

Entretanto, el caso de Ramírez parece haber tomado un giro inusitado cuando, de acuerdo a un artículo publicado por ESPN Deportes, “fuentes cercanas al peleador” afirmaron que este cumplía una condena de tres años por haber agredido a una persona en un incidente que se produjo incluso antes de las Olimpiadas de 2016, dándose a entender así que las autoridades cubanas utilizarían ese argumento para gestionar que el peleador les sea devuelto.

De acuerdo a esa versión, que aseguraba que Ramírez había empezado a cumplir su sentencia hace seis meses, las autoridades cubanas le daban al peleador un permiso especial para salir de su arresto domiciliario y pasar a entrenar durante meses en el extranjero antes de sus actuaciones deportivas.

Curiosamente, el comunicado oficial del INDER no mencionaba nada al respecto, pero sí el que “la fuga de Ramírez deja en siete el número de hombres que defenderán el liderazgo del pugilismo de la Isla” en los Centroamericanos, uniéndose a Argilagos y a Yosbany Veitía (114 libras) “quien no pudo pelear porque sufría de fiebre”.

Mientras que las ausencias de Argilagos o Veitía parecerían beneficiar las probabilidades de éxito de los boricuas Oscar Collazo (minimosca) y Yankiel Rivera (mosca), la de Ramírez no tendrá ningún efecto: Puerto Rico no logró clasificar a su representante de las 132 libras, Gil Iglesias, en el clasificatorio de Tijuana.

 

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