Buscan un remonte Martínez y los Nacionales

Las rutas divergentes que han tomado los destinos de Alex Cora y Dave Martínez en su primer año como dirigentes de Grandes Ligas no pudo haberse resaltado de una manera más dramática: en una serie celebrada esta semana en Washington, los Medias Rojas, dirigidos por Cora, terminaron barriéndoles los tres juegos a los Nacionales que dirige Dave Martínez.

De ese modo, Boston mejoró su marca a 59-29, la mejor del béisbol, y mantuvo una ventaja de un juego sobre sus grandes rivales, los Yankees de Nueva York, una riña sin cuartel que casi todo el mundo anticipaba.

En cambio, las tres derrotas de Washington dejaron a los Nacionales con marca de 42-43, justo a mediados de una temporada para la que nuevamente habían despegado como amplios favoritos para ganar la División Este de la Liga Nacional.

Después de todo, se trata de un equipo que había ganado su división en 2012, 2014, 2016 y 2017 y que el año pasado lo hizo con una ventaja de 20 juegos sobre su más cercano rival.

Claro, en ninguna de esas temporadas los Nacionales avanzaron más allá de la primera ronda de los playoffs, y se supone que eso fue lo que provocó el despido de Dusty Baker después de una campaña en que su equipo tuvo récord de 97-65, y condujo a la contratación de Martínez, quien durante años fue el pupilo y principal lugarteniente del reconocido dirigente Joe Maddon, primero con los Rays de Tampa Bay y últimamente con los Cachorros de Chicago.

Nacido en Nueva York de ascendencia boricua, hacía años que a Martínez se le venía mencionando como futuro dirigente… al igual que Cora.

Y, al igual que Cora, tuvo la suerte de que como dirigente novato le ofrecieran un contrato por tres años para dirigir a uno de los mejores equipos del béisbol.

Las similitudes, sin embargo, terminan ahí.

Aunque no todo ha salido como se esperaba y el equipo incluso llegó a tomar la sorpresiva decisión de dejar libre a Hanley Ramírez, uno de sus principales jugadores, Boston ha contado con una temporada consagratoria del jardinero Mookie Betts, quien lidera las Mayores con un promedio de .338, y de su principal adquisición en la agencia libre, J.D. Martínez, también líder de ambas ligas en jonrones (26) y carreras remolcadas (71).

Washington, por su parte, ha sido estremecido por las lesiones, destacándose particularmente la del intermedista Daniel Murphy, quien el año pasado bateó .322 con 23 jonrones y 93 impulsadas y este año apenas batea .191 en 68 turnos después de regresar a juego en junio tras perder la primera mitad de la temporada después de que fuera operado durante el invierno.

Y también la del inicialista Ryan Zimmerman, quien produjo números de .303 con 36 y 108 en 2017 y este año, debido a una lesión que le mantiene inactivo, apenas ha aportado .217 con 5 y 16.

Pero más que las lesiones, la gran diferencia ha sido la actuación del jardinero derecho Bryce Harper, considerado la estrella de la franquicia y uno de los mejores jugadores del béisbol, que apenas ha promediado .213 con 50 remolcadas, aunque todavía con 21 cuadrangulares.

Es una mala campaña que su agente, el polémico Scott Boras, le atribuye a numerosos factores, incluyendo la movilización defensiva para neutralizar su ataque, pero que la mayoría considera que más bien puede deberse a que Harper está en la última temporada de su contrato y se ha puesto demasiada presión en busca de unos números que le garanticen un súper contrato.

Comoquiera, Dave Martínez tiene múltiples razones para justificar el mal rendimiento de su equipo y no parecen haber circulado rumores de la posibilidad de un despido, pero está llegándose al punto de la temporada en que los equipos deben decidir si se fortalecen para la recta final o empiezan a cambiar veteranos para nutrir su futuro.

Y el resultado inmediato fue que después de la tercera derrota seguida ante Boston, los propios jugadores citaron a una reunión a puertas cerradas para discutir la situación del equipo, y el propio Martínez apoyó la idea.

“No sé quién citó la reunión, pero me gusta”, dijo el dirigente. “Yo he estado en muchas reuniones y en ellas todo el mundo tiene la oportunidad de expresar su sentir”.

“Es positivo que los jugadores sientan que son responsables y quieran tomar cartas en el asunto”.

Luego dijo que no tenía mucha información acerca de lo que se dijo en la reunión, pero que el enfoque general fue resaltar que el equipo debe permanecer unido, que todavía queda mucha temporada y que aún tiene probabilidades para los playoffs.

“Hay que recordar que ya este equipo ha atravesado por mucho. Hemos tenido 45 jugadores distintos en los últimos dos meses”, dijo Martínez. “Y ellos lo saben. Hemos tenido un mes bueno, un mes malo, un mes bueno y un mes malo, pero seguimos aquí, peleando por entrar en los playoffs.”

¿Terminará siendo esa reunión la mecha que encienda la llama de los Nacionales?

Por lo menos el resultado inmediato fue favorable: el jueves, en su próximo juego, Washington remontó un déficit que había llegado a ser de 9-0 en la cuarta entrada ante los Marlins para terminar imponiéndose 14-12.

 

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