Nublado el horizonte en Cleveland

Después de la tormenta viene la calma, dice el famoso refrán.

Una declaración ficticia para lo que les espera a los Cavaliers.

A menos de una semana de la penosa barrida de los Warriors a los Cavaliers, en la que se comprobó la abismal diferencia en talento entre los dos equipos, todos los analistas corrieron a hacer sus predicciones sobre lo que hará el mejor jugador de la liga, LeBron James, en su agencia libre.

El Rey entra en su temporada 16, retando las leyes físicas al mantener un nivel de juego nunca antes visto a esta altura de su carrera.

Pero, perdidos en la tempestad quedan los Cavaliers, que de perder a James, algo muy probable, quedarían en el limbo, con un equipo viejo, caro y sin dirección, resultado de la falta de planificación e histórica mala administración del dueño, Dan Gilbert.

Los Cavaliers entran a la próxima temporada con una aterradora situación salarial.

La escuadra tiene invertidos $63,689,565 millones en George Hill, Tristan Thompson; en el héroe de las finales para Golden State, J.R. Smith, y Jordan Clarkson, jugadores que apenas serían miembros de una exitosa rotación en los equipo elite.

Los únicos jugadores jóvenes con potencial lo son Cedi Osman, de 23 años, y Ante Zizic, de 21, ambos más a tono con un rol de reparto que uno principal en una escuadra ganadora.

Al mejor jugador restante, el estelar Kevin Love, quien ha sufrido hasta de ataques de ansiedad por lo que se vive bajo la sobra de James, le quedan dos años de contrato al son de $24,119,025 y 25,595,700, respectivamente, con ese último año siendo una opción de jugador.

Su valor en el mercado sigue siendo prominente, con equipos valorando su habilidad de abrir la cancha gracias a su tiro a larga distancia, su dominio en las tablas, y una veteranía adquirida gracias a las experiencias vividas en cuatro tensas series en el escenario más grande.

ESPN reportó a solo horas de la eliminación de los Cavs sobre la posibilidad de un cambio de Love en el momento que LeBron confirme su salida, con los Sixers, Grizzlies, Wizards, Suns y Thunder sonando como interesados en los servicios del cinco veces participante del Juego de Estrellas.

En contraste, si fácil será cambiar a Love por una combinación de jugadores jóvenes y contratos que expiren prontamente, arduo será encontrar interesados en el resto de la escuadra.

La decaída en el juego de J.R. Smith convierte su contrato en uno de los peores en la liga.

Mientras tanto, el bajo IQ baloncelístico demostrado por Clarkson en esta carrera de playoffs y lo usualmente perjudicial del juego de George Hill cuando no está rodeado de talento trascendental — como Duncan y LeBron, y a menor escala, Paul George y Gordon Hayward—, crea apatía en el resto de la liga hacia lo innecesariamente inmenso de sus contratos.

El tiempo que tome la decisión de James mantendrá de rehén no solo a los Cavaliers, sino al resto de la liga, como suele pasar cuando una superestrella de su calibre entra al mercado.

De LeBron decidir abandonar el barco, los Cavaliers vuelven a entrar en una era apocalíptica y en las manos de uno de los más engorrosos dueños de la liga. “Dan Gilbert cree que puede crear un equipo campeón sin LeBron, y está hasta deseoso de hacerlo”, informó Brian Windhorst, de ESPN en el podcast The Hoop Collevtive.

Sea cual sea la decisión de James, el futuro de los Cavs luce nublado.

Con LeBron, tienen un equipo imperfecto, sin muchas fichas para mejorarlo pero con una figura histórica que los lleva a ser contendores hasta que se cruzan con el histórico trabuco de Golden State.

Sin James, son una escuadra envejeciente, sin dinero para mejorar la cosa y un dueño que hace solo un año salió de uno de los mejores gerentes generales de la liga, mayormente por diferencias en salario.

Es muy probable que sea un largo y triste verano en Ohio.

 

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