La ruta milagrosa de Livingston

En las finales de la NBA hay un jugador, clave para los campeones, al que luego de una lesión se le explicó de la posibilidad de que le amputaran la pierna.

Dentro del pandemónium que fue el primer juego de la serie final de la NBA entre los campeones Golden State Warriors y los Cavaliers de Cleveland, es fácil que se vayan por la rendija historias que pasan a un segundo plano dentro de la grandeza del evento.

Una de esas historias es la presencia en el evento de Shaun Livingston, jugando en sus cuartas finales consecutivas.

Se trata de un jugador que arrancó con el talento para ser uno de los protagonistas de la escena, luego de resultar el cuarto seleccionado en el draft del 2004 directo desde la escuela superior, y de dejar sobre la mesa becas de todas las universidades, en especial Duke, donde consideró jugar antes de dar el salto a la NBA.

El 26 de febrero del 2007, mientras Livingston jugaba para los Clippers en un partido contra Charlotte –en ese momento los Bobcats–, el armador de 6-7 sufrió una de las lesiones más grotescas nunca antes vistas en un juego de NBA, y una que cambiaría el curso de su carrera.

Para los que sean fuertes de estómago: https://www.youtube.com/watch?v=2M5I4yw02kk.

Livingston se lesionó casi todas las partes de la rodilla, rompiendo el ligamento cruzado anterior (LCA), el ligamento cruzado posterior (LCP) y el menisco lateral, torciéndose gravemente el ligamento colateral medial (LCM) y dislocando su rótula (patella) y su tibioperoneo conjunta.

Uno de los doctores que primero examinó a Livingston, le advirtió de la posibilidad de que le amputaran la pierna.

Shaun tuvo meses de terapia solo para poder caminar de nuevo.

Livingston se retuerce de dolor en el tabloncillo luego del incidente.

Desde entonces, su trayectoria al tope de la liga ha sido una ardua y admirable, lejos del glamour del prospectazo que fue.

Luego de ser dejado en libertad por los Clippers, que decidieron no pagarle los $5.8 millones que le debían, Livingston brincó de equipo en equipo buscando establecerse nuevamente.

Así fue que luego de dos años de rehabilitación, firmó con el Heat de Miami un contrato no garantizado por dos años. Luego de cuatro partidos fue dejado en libertad con promedios de 2.3 puntos en 10 minutos por juego.

Ese fue el comienzo de una travesía que lo llevó por varios años a vestir los colores de los Grizzlies, del Thunder, Wizards, Bobcats, Bucks, Rockets y Cavaliers.

Varias de estas paradas fueron bajo los famosos contratos de 10 días, reservados para jugadores al margen de la liga.

Luego de reinventar su juego, dejando atrás la habilidad atlética y agilidad que lo caracterizaba, por un juego enfocado en la calma ofensiva y versatilidad defensiva, vino su primera verdadera oportunidad en el 2013 con los Nets de Brooklyn.

Los Nets fueron mucho mejor con Livingston en el lado defensivo de la cancha, y culminó teniendo una excelente temporada en la cual jugó 76 juegos, 54 de estos como titular.

Un milagro que nadie podía imaginar la noche de su lesión.

En el 2014, con Kerr como cabecilla del equipo y buscando jugadores maduros y versátiles para rodear sus dos francos tiradores, Curry y Klay, los Warriors firman a Livingston por tres años y $16 millones.

“Es algo que siempre va a ser parte de mi camino. Cambió mi vida, porque pasar por una adversidad como esa, uno ve realmente quién es y de lo que es capaz”, expresó Livingston sobre su lesión a ABC durante las finales del 2015.

Luego de tres años de ser pieza clave de un equipo que ha visitado las finales cuatro años corridos, ganando dos de estas y encaminados a otra sortija actualmente, Livingston firmó por tres años y $24 millones.

Independientemente de lo que le deparan los próximos años, el armador se ha levantado de suelo como pocos en la historia de la liga, dejando un legado de perseverancia digno de admirar y un mapa a seguir para cualquier atleta.

 

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