En entredicho el legado de Durant

La decisión tomada hace dos veranos por el estelar Kevin Durant de abandonar un equipo contendor como OKC para unirse al mejor equipo de la liga, lo ha dejado en una situación nunca antes vista en la historia, dominando la competencia cómodamente, demostrando por qué es considerado entre la élite por casi una década, pero con un vacío en el renglón de respeto, confirmado por sus acciones y las de sus competidores.

En medio de la conferencia de prensa de Durant, luego de su magistral actuación en el tercer juego de la serie final, su examigo y ex compañero de equipo, Kendrick Perkins se acomodó detrás de la prensa para sacarle el dedo con ambas manos, a lo que la estrella de los Warriors contestó “F…k you” en el micrófono.

Perkins ha sido uno de muchos jugadores, incluyendo excompañeros, que en tono de burla o con respeto, resaltan cómo se vio ante los ojos de la liga la decisión de Durant de unirse a un equipo que venía de romper el récord de más victorias en la temporada regular con 73-9, pasándole el rolo a los legendarios Bulls del 96’.

“Después de esta sortija, espero que KD se vaya a otra parte y trate de ganar con su propio equipo… ya tiene su validación… es uno de los mejores en el mundo. Ya es tiempo… es mi opinión. No se supone que sea fácil”, expresó el respetado veterano Jared Dudley.

Durant tampoco ayuda a su causa.

Si humillante fue el caso del recién despedido gerente general de los Sixers, Bryan Colangelo, luego de que se descubrieran que cuentas de Twiter anónimas que se dedicaban a defender sus movidas, su persona y su agenda, estaban directamente relacionadas con él, peor fue el caso de Durant.

Al MVP de las pasadas finales se le descubrió una cuenta anónima que utilizaba para defender a los que lo critican, y para criticar a los que le reprochan. creándose en el proceso dos famosos memes de sátira al jugador que no solo utilizan sus rivales cuando se quieren apuntar una mofa, sino que es utilizado en medios como ESPN y The Ringer cada vez que se toca el tema en televisión o en las redes sociales.

Su salida del Thunder también creó un denigrante cántico que se escucha en las canchas de visitantes cuando KD está presente.

Verán que cuando Westbrook, KD y Perkins jugaban juntos, crearon el termino cupcake (pastelito) para referirse a jugadores que se amantequillan en los momentos de la verdad. La decisión de Durant de abandonar el bote en OKC vino seguido de una publicación en las redes sociales de una mesa llena de cupcakes, originada por Westbrook.

La noticia se volvió viral, llevando al famoso cántico ♪CUUUP CAKE♪ alrededor de las canchas de los otros 29 equipos, en especial en OKC, donde también llevan imágenes gigantes del postre.

“Me pueden decir lo que sea LOL. KD ya está en el salón de la fama. Uno de los mejores en la historia. No importa si hubiese ido a Golden State o no. Solo que preferiría verlo en otro equipo”, manifestó la estrella de los Portland Trail Blazers, CJ McCollum, en las redes sociales.

Para un jugador con tanto talento, en el mejor equipo de la liga y con un resumé envidiable, camino no solo al Salón de la Fama, sino a ser considerado uno de los mejores 20 jugadores de todos los tiempos, esa demostración de inseguridad va de la mano con la decisión de unirse a los Warriors.

Ya se han planteado infinidad de debates de por qué la situación de LeBron James, con la que se solía comparar la de Durant, de unirse al Heat, es totalmente diferente.

LeBron llegó a un Heat que sin él no era contendor al campeonato, mientras que Durant se unió a un equipo que llevaba back to back en las finales y que abría como favorito al campeonato en Las Vegas con o sin él.

LeBron creó su trabuco en Miami para vencer al favorito en el Este, en ese momento los Celtics de Garnett, Pierce, Ray Allen y Rondo. Durant se unió al mejor de la liga, al que trataba de vencer y nunca pudo.

LeBron dejó atrás un equipo de Cleveland con el que se le hacía imposible competir por el campeonato, confirmado con el hecho de que su equipo llegó último con el mismo roster pero sin LeBron el año siguiente, empatando una marca como el equipo con el segundo récord con más derrotas al hilo, con 26, en un punto de la temporada.

Durant dejó un equipo que no solo abría en Las Vegas como el segundo favorito para ganar el campeonato, sino que lo abandonó a solo dos meses de tener a los Warriors contra las cuerdas, ganando 3-2 la serie final de conferencia, con el juego seis en su cancha, donde una combinación de una explosión ofensiva de Klay Thompson y una actuación nebulosa del mismo Durant en los momentos importantes los llevó a perder eventualmente en el séptimo juego de la serie.

“Cuando Durant hizo su movimiento, que fue varias veces más extremo que el de LeBron -más parecido a que Shaq se uniera a los Bulls del 96 que LeBron a Chris Bosh y Dwyane Wade- la suposición era que, finalmente, la gente ignoraría a sus críticos y aceptaría la decisión de Durant y que se encontrarían en el lado correcto de la historia. La pregunta es ¿cuándo eso va a pasar?, porque a punto de obtener un segundo título consecutivo, la popularidad de Durant es más tibia ahora que hace dos años”, opinó Andrew Sharp, periodista de Sports illustrated.

La combinación de estos y otros factores no solo han dejado a Durant con un cuestionable legado, que según su competencia, solo se resuelve si eventualmente logra llegar al tope de la liga con un buen equipo, pero no con el exceso de talento más grande visto en la historia de la liga como el que le rodea actualmente.

 

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