Nueva vida para Wicho con los Polluelos

Luis ‘Wicho’ Figueroa es uno de esos peloteros a los que el retiro no parece sentarles bien.

Así, a finales de la temporada invernal de 2015-16, cuando estaba en su segundo año como coach con los Indios de Mayagüez, equipo a que antes le había brindado 14 de los 18 años en los que había jugado en ese béisbol, él quiso regresar.

“Como solo me faltaban siete hits para llegar a los 700, pedí que me activaran para lograr esa marca”, dijo el bateador ambidiestro y defensor del campo corto que, a lo largo de su carrera, obtuvo cinco campeonatos con los Indios y tiene la marca para un jugador puertorriqueño al haber participado en 13 Series del Caribe, aparte de haber formado parte del equipo boricua que obtuvo el subcampeonato en el Clásico Mundial de Béisbol de 2013.

“Logré hacerlo y, después que llegué a primera con ese último hit, no jugué más”.

No obstante, tenía la intención de regresar para la pasada temporada con los mismos Indios.

“Me sentía bien y sabía que podía jugar”, agregó Figueroa, quien cumplió 44 años en febrero.

“Pero cuando ocurrió el huracán y vi que iban a jugar una temporada corta dije que no era justo que yo le quitara un espacio a un muchacho joven habiendo tan pocos juegos”.

No obstante, ya para entonces había encontrado un desahogo para sus deseos de seguir jugando al haber vuelto a la Doble A con Vega Alta para la temporada de 2016.

“Yo había jugado con Aguadilla antes de firmar como profesional en 1997”, recordó Wicho, primo de José ‘Pito’ Hernández, y quien firmó con los Piratas de Pittsburgh y luego jugaría con varias organizaciones, consiguiendo cortas estadías en Grandes Ligas con los Piratas (2001), Toronto (2006) y Gigantes (2007).

“Pero ahora la Doble A es muy distinta”, dijo. “Hay mucho profesional, por lo que el nivel de juego ha mejorado, y también hay mucho talento joven”.

Vega Baja lo cambió a Aibonito para 2017 y este año está en su segunda temporada con los Polluelos, con los que promedia .323, con un jonrón y tres remolcadas.

Ese batazo lo dio el pasado domingo para empatar 3-3 el juego contra Coamo que fue televisado por WIPR, ganando eventualmente 4-3 los aiboniteños para mejorar su marca a 6-2 y empatar con Cayey en el liderato de la Sección Sur con el segundo mejor récord de toda la Doble A.

“Regresé a jugar porque me gusta y sé que todavía puedo jugar”, dijo. “Además, me gusta ayudar a los muchachos jóvenes, enseñarles cómo prepararse y hacer las cosas bien”.

“Algún día quisiera ser coach otra vez, o dirigente”, agregó.

Por ahora, sin embargo, quiere seguir jugando y tratando de emular con Aibonito en la Doble A los muchos éxitos que tuvo en la liga invernal.

“El año pasado quedamos subcampeones de la sección y este año debemos llegar más lejos”, dijo. “Cuidado si hasta no ganamos el campeonato nacional”.

“Este es un equipo de mucho talento joven, con mucha química”,  agregó. “Son muchachos de diferentes partes, pero parece como si solo hubieran traído muchachos buenos”.

“Y tenemos un dueño (Edwin Ramos) que es Grandes Ligas, como quién dice. Ese hombre se preocupa de que todo esté bien, tanto dentro como fuera del terreno, y por eso los muchachos lo dan todo por el equipo”.

“No quiero destacar a ninguno, porque un día sobresale uno y al otro día otro, del uno al nueve”, dijo. “Pero tenemos muy buen pitcheo”.

Reconoció sin embargo en el abridor Javier Torres (1-1 y 3.20) al as del cuerpo monticular, “pero también viene por ahí Tomasito Santiago, que es profesional y estuvo el año pasado con nosotros”.

Santiago, quien aunque tuvo marca de 0-2 en la pasada campaña gozó de una efectividad de 1.86, “está en Estados Unidos preparándose para va a estar con nosotros para la segunda mitad”.

Para Wicho y los Polluelos, pues, la cosa parece que va a seguir poniéndose mejor.

 

 

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