Incierto el futuro de Melo con el Thunder

La temporada en Oklahoma City comenzó con un insolente Carmelo Anthony burlándose irrespetuosamente a preguntas en su primera conferencia de prensa sobre la posibilidad de venir del banco si era lo mejor para el equipo.

La temporada en Oklahoma City terminó con un molesto Carmelo Anthony respondiendo de manera desafiante a la prensa: “No me voy a sacrificar viniendo del banco. Así que eso está fuera de discusión”.

¿Qué pasará con Carmelo Anthony? Es una de las preguntas más interesantes y tristes de este verano.

Melo fue uno de los peores jugadores en la liga esta temporada, de acuerdo con las estadísticas de avanzada, teniendo luz verde en la ofensiva solo reservada para las estrellas, lo que ya no es, y siendo el mismo cero a la izquierda en defensa que ha sido prácticamente toda su carrera.

En la serie contra el Jazz, en la que fueron eliminados 4-2 a pesar de ser los favoritos y tener ventaja local, el daño de Anthony cada minuto en cancha era palpable y medible.

– Calificación ofensiva con Carmelo en cancha: 95.5

Sin Carmelo: 111.6

El equipo fue 16.1 puntos mejor en la ofensiva sin Melo.

– Calificación defensiva con Carmelo en cancha: 110.0

Sin Carmelo: 98.2

El equipo fue 11.8 puntos mejor en la defensa sin Melo.

Eso es un swing de casi 30 puntos por juego entre cuando está en cancha y cuando no.

En teoría, el equipo hubiese dominado la serie cómodamente sin Melo, ejemplificado por la histórica remontada en el quinto juego de la serie cuando el Thunder venció a pesar de estar abajo de 25 puntos en el tercer periodo.

Todo el avance se dio con Anthony en el banco mientras pataleaba con un asistente del dirigente, el miembro del Salón de la Fama Maurice Cheeks, para colmo de males, por regresar a cancha.

Carmelo se encuentra en la misma situación contractual de Paul George, su compañero de equipo que según analistas ya tiene las maletas hechas.

Su contrato entra en su último año con una opción de jugador.

A diferencia de PG, que puede renunciar al dinero de su último año para recibir cinco veces la cantidad, Carmelo no tiene el valor en el mercado para jugárselas así de frías.

Su último año de contrato lo verá ganar $28 millones. Tendría que jugar 10 años más para poder aproximarse a esa cantidad de dinero.

El problema se hace mayor con una actitud retante e intransigente como la demostrada por Anthony, quien se arrinconó con su comentario de negación hacia la posibilidad de venir del banco.

Sam Presti, el respetado gerente general del Thunder, junto al dirigente Billy Donovan, podrían fácilmente y con toda autoridad decirle que si no quisiera venir del banco, renuncie a su último año de contrato y busque ese rol en otro equipo.

Eso sería una bendición para la franquicia, dándole un respiro a la apretada situación de su salary cap, saliendo de un jugador que ya no tiene mucho que aportar, y menos al son $28 millones al año, y abriendo la posibilidad de crear una nueva escuadra alrededor de Westbrook, el centro Steven Adams y Paul George si decidiera quedarse.

Si Melo se queda y la tensión sigue en aumento, tendría dos opciones: o aceptar venir del banco o que el dirigente decida no usarlo hasta que acepte un buyout, donde se le compra el contrato por una cantidad menor de la debida y se convierte en un agente libre.

Si triste es ver un jugador bajar su nivel de juego de manera estrepitosa, peor es que no reconozca el descenso en habilidades mientras se vuelve más presuntuoso que nunca. Esa es la situación actual de Carmelo Anthony.

(en esta historia colaboró Gerard Clemente)

 

 

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