Houston: levantan la mano las reservas

¿Qué pasó?

En un juego feo ofensivamente, que no parecería jugarse en esta nueva era de la belleza ofensiva, los Rockets utilizaron una sofocante defensa para proteger su hogar con una victoria 98-94 para tomar control de la serie 3 a 2 y ponerse a solo un triunfo ganar el campeonato de la Conferencia del Oeste y pasar por primera vez a las finales desde que Hakeem Olajuwon sudaba el uniforme.

El reñido partido vio 16 cambios de ventaja y 10 empates en el juego.

La clave:

Sin duda los puntos del banco fueron la clave, dominando al banco de los Warriors en anotaciones 33 a cuatro, liderados por los 24 de Eric Gordon.

Los jugadores de reparto sacaron la cara en general por Houston en una primera mitad en la que anotaron 34 puntos para mantenerlos a flote a pesar del pésimo inicio de sus estrellas CP3 y Harden, quienes anotaron solo 11 en conjunto.

Paul despertó en la segunda mitad anotando 16 y cargando a Harden, quien tiró una pesadilla de juego, fallando 21 de sus 26 tiros, incluyendo de 11-0 desde la línea de tres puntos junto a sus habituales seis turnovers.

¿Qué falló?

Nuevamente –y extrañamente–colapsa la ofensiva del mejor equipo de todos los tiempos en ese lado de la cancha, en especial en el cuarto periodo, cuando solo consiguieron 22 puntos.

Las perdidas de balón, incluyendo la jugada del empate cuando a Draymond se le amantequillaron las manos, han sido mortales para Golden State.

La defensa de Steph Curry, quien está siendo atacado en agresivos cambios de defensa cada segundo que pasa en cancha, tiene que mejorar por la supervivencia de los Warriors, quienes nunca han enfrenado una ofensiva con este poderío.

¿Quién falló?

Muchos le achacan a Steve Kerr el perder un campeonato contra Cleveland por ponerse muy fancy con sus rotaciones, incluyendo tener al centro Festus Ezeli en cancha en momentos claves de un juego siete, cuando fue devorado por LeBron en varias jugadas consecutivas. Hoy, Kerr recurrió a su mala costumbre al tener en cancha a Quinn Cook –quien solo jugó ocho minutos y no anotó ni un punto–, en momentos cruciales, cuando, y no por casualidad, se encontró completamente solo en la línea de tres puntos con el juego en sus manos para fallar el intento malamente.

Lo próximo:

La serie regresa a Golden State el sábado 26, cuando los Rockets podrían dar un inesperado e histórico tablazo eliminando la tiranía de los Warriors.

Una lesión de CP3 en el hamstring en el último minuto de juego podría ser el clavo en el ataúd de Houston si resulta ser seria.

 

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