¿Cuánto crédito merece Tyronn Lue?

No debe ser fácil que tu momento más recordado como jugador sea cuando Allen Iverson te pasó por encima luego de acribillarte ofensivamente en las finales de la NBA en 2001.

Pero, ¿qué pasa cuando tampoco obtienes crédito alguno en tu rol como dirigente?

Así vive el piloto de los Cavaliers de Cleveland, Tyronn Lue.

Cuando se trata de su labor como técnico, igualmente se cuestiona su legitimidad, ante lo que muchos consideran movidas básicas como sustituciones, ajustes defensivos o simplemente su liderazgo en el banco.

Días atrás se publicó una nota de Chris Fedor, de Cleveland.com, con la misma hipótesis. ¿Merece crédito la labor como dirigente de Lue?

“Ningún dirigente es perfecto. Ni siquiera Brad Stevens”, lee la nota. Y es cierto.

No ha sido una temporada fácil para los Cavs, o mejor dicho; ha sido una montaña rusa, con momentos en los que parece que la franquicia de Ohio ha tocado fondo, Mientras, en otras ocasiones han dado indicios de seguir siendo la escuadra dominante en el Este que ha logrado alcanzar tres finales consecutivas.

A eso se suma el periodo de varias semanas cuando el coach tuvo que dejar el equipo por problemas de salud. Vamos a mantener como secreto entre nosotros el detalle de que los Cavs jugaron para 8-1 durante ese periodo bajo el asistente Larry Drew.

Hay que recordar que Lue llega al timón de los Cavs en el 2016 bajo críticas y cuestionamientos, tras sustituir al exitoso David Blatt, por motivos que aún se desconocen. Siempre endosado por LeBron.

Desde entonces Lue tiene récord de 128-77, aplicando lo que aprendió como asistente bajo Doc Rivers en Boston y Los Ángeles y otro curso relámpago en Cleveland bajo Blatt.

Por otro lado, para un dirigente el cambia y cambia de jugadores debe ser una pesadilla. Un equipo que perdió a su copiloto y otros pasajeros de reparto en la postemporada. Un equipo que cambió media plantilla en el trade deadline, y que ruega por que se desarrolle química entre los jugadores.

El caso es que Lue tiene lo que el resto de la NBA no, al mejor jugador del mundo en su roster, en LeBron James, quien además frecuentemente parece ser el dirigente en propiedad de los Cavs, cantando jugadas, pidiendo sustituciones o hasta discutiendo con el mismo Lue.

Aunque sus apariciones ante la prensa demuestran que no estamos ante un erudito y, constantemente se sobre exponga la diferencia en intelectualidad ante sus contrapartes, lo cierto es Lue ha hecho los ajustes, al menos en esta serie ante Boston.

Sentó a Rodney Hood.

Le dio la bola a George Hill para que dirija la ofensiva en ocasiones.

Le devolvió la confianza a Tristan Thompson, además de alguna pócima para espantar la llamada maldición Kardashian.

Redujo los minutos de Jeff Green y balanceó las sustituciones para tener a James o Kevin Love siempre en cancha. Lue tampoco parece perder la cordura nunca, brindando cierta estabilidad al combinado.

También ha cometido otros errores garrafales, como no monitorear los minutos de James.

Dejar sentado a Kyle Korver en el quinto juego esperando una sustitución del otro equipo primero para crear su match-up, o insistir en jugar al escopetero Jordan Clarkson.

Pero al final del día ha logrado más que muchos otros en situaciones similares.

Está en un partido decisivo buscando el pase a su tercera final consecutiva.

Saber cuándo salirse del medio también es un arte, uno que Lue parece dominar al 100 por ciento. ¿Por qué no pensar que James es ‘incoacheable’? Ya dio esos indicios en Miami bajo Erik Spoelstra.

¿Será que estamos siendo demasiado injustos con Lue? Solo el tiempo lo dirá.

Por el momento sería bueno recordar las palabras del técnico Georgel Karl: “Los jugadores ganan partidos y los coaches los pierden”.

 

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