Hora de definición para el Thunder

Son pocas las franquicias que vivirán un verano más intenso, y tenso a la misma vez, que el Oklahoma City Thunder.

La salida en la primera ronda de los playoffs de un equipo que a comienzos de temporada suponía retaría a los Warriors, a manos de unos Jazz que demostraron ser todo lo que el Thunder no es, disciplinado, organizado, todos los jugadores conociendo su rol y dejando el ego en la puerta, lo deja con varias decisiones que los puede dejar fuera de la postemporada en la próxima temporada.

¿Qué decide hacer Paul George?

PG tiene una opción de jugador para su último año de contrato. Puede optar por jugar un año más con el Thunder o entrar en la agencia libre. Por años se ha rumorado que George tiene una obsesiva determinación de terminar jugando en Los Ángeles, específicamente con los Lakers. Esta fue la razón principal de Indiana cambiarlo para sacarle algo antes de perderlo por nada.

Magic Johnson y su corillo tendrán el espacio necesario en el salary cap este verano para ir tras uno, y posiblemente dos, agentes libre de altura. Los especialistas en teorías de conspiración apuntan a una unión de LeBron y PG en el uniforme amarillo y violeta. Otro contendor tentador se ha formado en Filadelfia, donde PG sería la pieza perfecta para añadir a Ben Simmons y Joel Embiid, de camino a dominar la conferencia del Este por varios años.

George tuvo una inquietante —pero madura de su parte—, transición en su emparejamiento con Westbrook, y eso desembocó en que apenas fuera incluido en el equipo para el Juego de Estrellas como suplente luego de las lesiones que sufrieron otros jugadores seleccionados, enfocándose en la defensa y teniendo una excelente temporada en ese lado de la cancha, a falta de suficiente participación en la ofensiva.

El hecho de que George siempre ha estado interesado en una notoriedad que no necesariamente ha tenido por no ser de la élite de la liga, como LeBron, Curry, Harden, Westbrook y Durant, y estar en dos mercados pequeños en su carrera —Indiana y OKC—, convierte en casi inminente su salida del Thunder. Eso dejaría a la franquicia sin un jugador clave y sin el dinero para reemplazarlo debido la moribunda situación salarial.

El haber traído a PG13 como parte del cambio por Victor Oladipo, quien estará en alguno de los tres equipos Todo Liga cuando anuncien los premios y se ha convertido en una estrella en Indiana, es sal en la herida.

Carmelo Anthony es un tema complicado aparte. Al igual que George, cuenta con una opción de jugador en su contrato de $28 millones en su última temporada, cifra que sería imposible recibir si apostara por la agencia libre. Su pésima temporada, y más aún en la postemporada, junto a una actitud pedante, lo convierten en un negativo en cancha a estas alturas del juego.

Si ambos Carmelo y PG deciden quedarse con el Thunder, la situación salarial sería devastadora. La combinación de los salarios, junto a penalidades por estar por encima del salary cap en años consecutivos, podría obligarlos a cortar sueldo en otros lados, dejando el equipo con menos talento.

Si salieran del centro Steven Adams, a quien se le deben $24, 25 y 27 millones por los próximos tres años, para aliviar el golpe salarial, perderían a uno de sus mejores jugadores y sería el último clavo en el ataúd para este núcleo de jugadores.

Westbrook, la cara de la franquicia, sigue siendo un jugador espectacular al que a la misma vez y por segundo año consecutivo se le acusa de perseguir estadísticas por encima de hacer la jugada correcta. También sus compañeros tienden a tener mejores temporadas cuando se alejan de él.

Si George decide quedarse un año adicional, u optar por un año más de contrato y exigir traspaso este mismo verano para que el Thunder reciba algo a cambio —como hizo Chris Paul para terminar en Houston y no dejar a los Clippers con las manos vacías—, OKC entraría con una buena escuadra a la próxima temporada, pero a menos que haya un serio cambio en la actitud en Melo y en el juego de Westbrook, la suerte está echada para este batallón.
Si George se va sin que reciban nada a cambio, y Melo decide quedarse a $28 millones y con actitud de diva; “apaga y vámonos”, que van a ser varios los años de tristeza en OKC.

 

 

 

 

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