Fufi Santori, mi abuelo

Mi abuelo nunca fue el típico abuelo alcahuete, cariñoso, ni interesado en small talk.

A mi abuelo le interesaban mis logros académicos y deportivos, pero fuera de eso no tenía mucho que hablar con él. Me intimidaba su inteligencia y su cultura. Sobre todo cuando le preguntaba opiniones políticas, temía equivocarme en cómo hacer la pregunta para que no pensara que tenía una nieta inculta.

Inconscientemente, mi abuelo me retaba a educarme para intentar subir a su nivel de intelecto, para poder entender su visiones socialistas y sus argumentos de una sociedad más justa e independiente, sobre todo para nosotros los puertorriqueños.

Mi abuelo fue el epítome de una persona multifacética: baloncestista nacional, ingeniero industrial, maestro de tenis, dirigente de baloncesto, profesor universitario, you name it.

Sin embargo, sobre todas las cosas la parte más inspiradora de mi abuelo era su perseverancia como patriota. Mi abuelo me enseñó que la educación es el arma más poderosa que poseemos.

Me siento orgullosa de haber heredado ese sueño de ver un Puerto Rico libre, así como él lo deseó desde temprano en su vida hasta su último momento.

Hoy Puerto Rico se despide de un gran patriota, y yo me despido de mi abuelo querido. La lucha continúa, hasta la victoria.

Descansa en paz, Abuelo Fufi.

 

 

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