¿Le quitará Davis el trofeo a Harden?

El debate de quién debe ser el MVP es uno de los más caldeados año tras año en la liga. Al menos una o dos veces por década llega un candidato tan dominante que elimina la competencia temprano en la temporada. Bird en el 86, Magic en el 87 y Jordan y LeBron dos o tres veces en su carrera, han sido ejemplos en los que la disputa termina temprano en enero.

Esta temporada arrancó con varios candidatos legítimos para el premio.

El fraude que fue el MVP del año pasado, donde a solo seis meses del premio ya se cuestionaba la validez histórica que tendrá la decisión de otorgarle el premio a Westbrook por promediar un arbitrario y planificado triple-doble, por encima de una magnifica temporada de Harden, convierte a la máquina ofensiva de los Rockets en el favorito sentimental esta temporada.

Un horrible enero en Cleveland y la consistente inconsistencia en Milwaukee sacó de carrera a LeBron James y Giannis Antetokounmpo, dejando el camino podado para que Harden, al fin, luego de estar entre los mejores tres en votos en tres de los últimos cuatro años, se lleve el Maurice Podoloff a su casa.

Es en este panorama que Anthony Davis ha decidido tumbar la puerta de entrada a la conversación sobre el más valioso, con rachas de victorias, impacto en ambos lados de la cancha y números que cuando se trata de encontrar “al más reciente en hacerlo”, hay que invocar al dios Wilt Chamberlain.

Sus 41.5 puntos, 15 rebotes, 3.2 robos de balón y 3.2 tapones fueron sus promedios durante el mes de febrero. Eso suena más como un mal chiste de Fantasy que una posibilidad en el 2018.

Hay una diferencia entre un jugador que pone números y un equipo que depende de que un jugador ponga números para ganar. Ese es el caso de Davis.

Luego de la lesión de Boogie Cousins, fuimos muchos los que escribimos el epílogo de, no solo de la temporada en New Orleans, sino de la franquicia.

El futuro en New Orleans sigue nublado, con un elenco de segunda a costo de primera y una decisión sobre el futuro de DeMarcus, cuando regrese de la lesión más seria en el baloncesto actualmente. Pero al menos esta temporada, tras la decisión de Davis de ponerse la capa de Superman, los Pelicans no solamente van encaminados a los playoffs, sino que tienen preocupados a dos o tres de los contendores en el Oeste que temen esta nueva versión del equipo.

Los ajustes del dirigente Alvin Gentry también deben ser resaltados. El acelerar la ofensiva, llevándolos a promedios que los ubican cuartos en puntos, décimos en eficiencia ofensiva y segundos en asistencias, crea un dilema para la competencia que se le dificulta hacer estrategia contra un equipo que corre de principio a fin, y tiene en Davis a uno de los finishers más devastadores en los últimos 30 años en el juego de media cancha.

Su habilidad de tirar a larga distancia lo convierte en un problema para jugadores más lentos, y su agilidad y talento para poner la bola en el piso y atacar de frente al canasto lo convierte en ingardeable a menos que venga el doble team. También es magnifico leyendo las defensas y pasando en la media cancha.

Encima de esto, los Pelicans tuvieron dos adquisiciones con polos opuestos en su tareas directas que han aportado al renacimiento del equipo. Nikola Mirotic, rescatado tras un cambio con los Bulls, se dedica a ser una amenaza eterna de la línea de tres puntos. Su presencia le abre la pintura a Davis para abusar de defensas preocupadas en hacer doble team. 

Por otra parte, la llegada de Emeka Okafor, que batalló con todo lo que tenía su regreso a la liga luego de pasar tiempo en el G-League, y quien se enfoca en proteger la pintura, combatir con los cuerpos grandes del oponente y permitirle a A.D. merodear en la defensa, ready para los tapones y robos de balón desde el weak side.

Todo gira alrededor de Davis, quien actualmente tiene una taza de uso de 29.2 a pesar de tener dos excelentes manejadores de balón en su equipo, en Rondo y Holliday.

Una racha de 10 victorias al hilo, culminada solamente cuando Davis descansó un juego por una lastimadura de tobillo, tiene a los Pelicans quintos en la conferencia del Oeste a solo medio juego del Thunder.

Culminar la temporada entre los mejores cuatro de la monstruosa conferencia del Oeste, sin Boogie y con los históricos números que acumula el Unibrow, puede ser suficiente para dejar a Harden un añito más esperando por su MVP.

(Gerard Clemente colaboró en esta historia)

 

 

 

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