Génesis quisiera un cambio de equipo

Fue a mediados de la temporada de 2013 que las Criollas de Caguas adquirieron, mediante una transacción de compra con las Pinkin de Corozal, el contrato de la atacante Génesis Collazo.

De primera instancia, la jugadora, que para entonces brillaba también en el voleibol universitario con las Cocodrilas de la UMET, no celebró el cambio.

“Me dolió un poco, porque Corozal es mi pueblo, donde siempre he vivido”, dijo recientemente Génesis, de 6-2 de estatura y 25 años de edad.

“Pero el cambio fue bueno… aparte de que las Pinkin desaparecieron poco después”.

Tan bueno, de hecho, que las Criollas luego ganaron cuatro campeonatos seguidos, de 2014 a 2017, y las contribuciones de Génesis no han pasado desapercibidas a pesar de que ella ha tenido que luchar con tal de lograr algún tiempo de juego en un sexteto lleno de estrellas como Karina Ocasio y Stephanie Enright que, para colmo, también suele reclutar refuerzos de alto calibre que se desempeñan en su misma posición.

Pero ahora Génesis está dejando saber en la Copa Federación, como parte de las Lancheras, lo que ella es capaz de hacer cuando le dejan jugar a tiempo completo: el domingo fue la mejor anotadora de su equipo con 21 puntos -20 en ataques- en la espectacular victoria en cinco sets en el Coliseo Roberto Clemente frente a unas Pinkin que habían ganado los dos primeros parciales.

¿Qué preferiría ella en la Liga Superior, seguir formando parte, aunque como suplente, de un sexteto que siempre es favorito para ganar el campeonato, o tener la oportunidad de jugar como regular y desarrollarse como jugadora estelar en otra franquicia.

“Yo quisiera un cambio de equipo”, reconoció. “Creo que me convendría más”.
“Pero ahora mismo una no sabe lo que va a pasar”, agregó. “Creo que todavía debo ser reserva de las Criollas, pero hay que ver”.

Por un lado, dijo, “estoy sin contrato, porque yo tenía un contrato multianual que terminó el año pasado”.

“Pero aunque no tenga contrato puedo seguir perteneciéndole al equipo si me siguen incluyendo en su lista de reservas, aunque todavía no se sabe nada de eso”.

“Antes eran menos las reservas que tenían los equipos, pero el año pasado aumentaron a ocho y este año hay muchas cosas que pueden cambiar”.

Entretanto, parecería que lo único que ella puede controlar, al menos por el momento, es su juego.

“La Copa Federación es un reto bien grande”, dijo. “Lo es para todas. Es algo distinto. La calidad la hay, pero es una liga donde solo se practica una vez a la semana y se juega una sola vez, y una está tratando de acoplarse con una nueva acomodadora y otras jugadoras con las que no ha jugado nunca”.

“No es fácil. Pero a la misma vez una no puede tomarlo como un torneo más, porque siempre una quiere ganar y lucir bien”, agregó.

“Y de todos modos es voleibol… y el voleibol hace falta”.

 

 

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