En la ruta correcta Erislandy Lara

Cuando se enfrentó el 12 de julio de 2014 en Las Vegas a Saúl ‘Canelo’ Alvarez, el cubano Erislandy Lara sufrió una controvertida derrota por decisión dividida que todavía algunos conocedores boxísticos creen que favoreció injustamente al mexicano.

Desde entonces, el habilidoso estilista cubano de 34 años de edad, con marca de 25-2-2 y 14 nocauts, no ha hecho otra cosa que no sea ganar y reina actualmente como campeón  junior mediano de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), pero aunque le ha lanzado retos a todo el mundo, incluyendo a Gennady Golovkin, todavía sigue a la espera de la gran pelea que siempre ha anhelado.

Pero finalmente parece estar en la ruta correcta: el sábado 7 de abril, en el Hard Rock Hotel & Casino de Las Vegas y en una transmisión por Showtime, el peleador zurdo enfrentará en un choque unificatorio a Jarret Hurd (21-0 y 15), reconocido como campeón de la FIB y victorioso en su último combate mediante un nocaut en 10 asaltos sobre el excampeón Austin Trout.

“Los grandes nombres no han  querido pelear con él”, dijo este sábado Ronnie Shields, su entrenador, “así que está haciendo lo mejor posible al buscar unificar con los otros campeones de su división”.

“Y Hurd es muy buen peleador”.

Por lo regular, a Lara usualmente se le critica por no ser un peleador agresivo, como dando a entender que sus peleas tienden por esa razón a ser aburridas y no gustan para la televisión.

Shields lo ve de otra manera.

“El foco de Erislandy no es noquear, sino ganar la pelea”, dijo el otrora contendor titular junior welter texano que en su larga y exitosa carrera como entrenador ha trabajado con figuras como Mike Tyson, Evander Holyfield, Pernell Whitaker, Arturo Gatti y David Tua y, más recientemente, Kermit Cintrón, Thomasz Adamek y Guillermo Rigondeaux.

“Para él lo importante es estar bien entrenado y dominar a su rival”.

Pero Shields admite que, pese a que vio ganarle claramente a Canelo hace casi cuatro años, es posible que hubiese necesitado ser un poco más agresivo entonces con tal de convencer a los jueces.

“En una revancha yo querría que Erislandy peleara de la misma manera”, dijo, “aunque trataríamos de hacer unos ajustes para ganar más claramente los asaltos más cerrados”.

De todos modos, dijo, “Canelo no ha cambiado mucho desde entonces. Ciertamente no creo que haya mejorado, aunque ya para entonces era muy buen peleador”.

Sin embargo, a pesar de que en estos momentos uno de los grandes temas del boxeo es el positivo a clembuterol que Canelo reflejó en unas pruebas de drogas como antesala de su revancha del 5 de mayo con Golovkin, Shields se abstuvo de especular si el mexicano pudo haberse valido de una sustancia ilegal para su combate con Lara.

“Yo lo que sé es que a él le hicieron pruebas de drogas para esa pelea y salió negativo, por lo que tengo que asumir que estaba limpio”, dijo. “No sé qué habrá pasado ahora pero, si dio positivo, me imagino que tienen que investigar y volver a hacerle las pruebas para estar seguros”.

De todos modos, Shields cree que si no surgen contratiempos y la pelea con Golovkin se da como está programada, la misma será muy parecida a la primera.

“Yo vi ganar a Golovkin la primera vez”, dijo, “y espero que ahora vuelva a ganar”.

“Realmente, lo único que Canelo puede cambiar para tratar de ganar esta vez es pararse a pelear con Golovkin, porque en la primera nunca se paró a pelear”.

Pero, ¿no podría eso resultar fatal para él?

“Pues… sí”, dijo Shields riendo.

El entrenador se encontraba este sábado en San Antonio, donde tenía a dos de sus peleadores activos en el undercard de la cartelera estelarizada de los combates titulares de Sergey Lipinets contra Mikey García (cetro junior welter de la FIB), y el cubano Rances Barthelemy y Kiryl Relikh por el vacante cetro junior welter de la AMB.

 

 

 

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