Quiñones apuesta a la sensatez

El Baloncesto Superior Nacional (BSN) tiene todavía unos cuantos cabos sueltos por atar antes del inicio de la temporada de 2018 en mayo próximo, pero el presidente del organismo no vislumbra un tranque con la Asociación de Jugadores en torno al tope salarial.

La Junta de Directores del BSN se reunió el pasado sábado en Camuy y allí se configuró un torneo de 2018 con nueve equipos, y se aprobaron el regreso de Santurce y el receso de Mayagüez e Isabela, pero, además, se determinó imponer un tope salarial de $60 mil para los jugadores como una medida de carácter temporal.

Fernando Quiñones, presidente del organismo, aclaró el lunes que no se trata de una enmienda al reglamento, sino una regla necesaria para atender las particularidades de este torneo.

“Es una medida excepcional por un año que se dejará sin efecto cuando se acabe el torneo, y me parece que no entender la necesidad de hacer esto es estar enajenado”.

La Asociación de Jugadores estuvo representada en la sesión por su asesor legal, Víctor Vélez, y por el vicepresidente de la organización, Filiberto Rivera. El colectivo se abstuvo en la votación que allí se produjo, y Vélez indicó públicamente que no respaldan la medida.

“Esta (el BSN) va a ser la única liga de las principales que va a tener un torneo normal. Se mantuvieron los espacios para los jugadores y las plazas de trabajo, pero es más que evidente que tienen que haber unos cambios significativos”.

Quiñones, naturalmente, se refiere al hecho de que el paso de los huracanes Irma y María desestabilizaron la infraestructura y las finanzas de casi todos los sectores de la isla.

“Hay un millón menos de aportaciones municipales, y los equipos no saben cuánta gente va a ir a las canchas porque se han ido miles de personas. Los equipos, que dependen en su mayoría de auspicios de los comercios pequeños de sus pueblos, no saben si pueden contar con eso porque esos comercios o no abrieron, o no tienen luz, o están operando con gastos que no tenían antes”.

El tope salarial bajo el convenio colectivo vigente es de $80 mil, y el presidente liguero anticipó que espera que la sensatez prevalezca en el ánimo de los canasteros.

“Nadie debe quejarse en Puerto Rico de ganarse $60 mil por tres meses, a razón de $20 mil al mes. Es aceptar una reducción temporera del 25% o no ganarse nada porque no haya torneo. Obviamente confiamos que la situación mejore para el 2019, pero este año lo vemos como un puente entre el 2017 y el 2019, necesario para salir a flote y presentar un torneo de calidad”.

“Hubo que hacerlo para que los apoderados se atrevieran a hacer la inversión, porque el riesgo es solamente de los apoderados. Para que no sea un suicidio”, agregó.

“Esperamos la cooperación de los jugadores, porque ellos son los mayores beneficiados”.

La temporada arrancará el 5 de mayo en Quebradillas, y aunque falta por definir el calendario, el mismo consistirá de 36 partidos por equipo (cuatro contra cada equipo) e incluirá cuatro juegos adicionales por quinteto de los llamados “de rivalidad”.

El sorteo de jugadores de nuevo ingreso se celebrará a mediados de marzo.

 

 

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