Bajo ataque las chicas del ring

Las campañas para que los deportes comiencen a caminar por el sendero del politically correctness parecen estar cogiendo impulso.

El ejemplo más reciente fue el anuncio de parte de los Indios de Cleveland en el sentido de que a partir de 2019 hará desaparecer de sus uniformes el tradicional logo del indio Chief Wahoo, en respeto a las tribus indígenas.

La corriente parece haber llegado también, al menos en Inglaterra, a perseguir que se elimine la presencia de las chicas ‘levanta carteles’ -o ring card girls– de las carteleras de boxeo, aunque estas también han hallado un taller de trabajo en las de MMA o UFC.

Por años, en Inglaterra -al igual que en muchas otras partes del mundo- ha existido el reclamo en contra del uso de que chicas bonitas, jóvenes y bastante desvestidas, se suban al ring a pasearse con el número del próximo asalto, por considerarlo un acto deshumanizante y explotador de las mujeres.

Recientemente, sin embargo, deportes como la Fórmula Uno y los dardos -un pasatiempo nacional en el Reino Unido-, que también utilizaban la presencia de chicas bastante desvestidas para enaltecer sus presentaciones, se acogieron al pedido y decidieron prescindir de las muchachas.

Y Frank Warren, el promotor boxístico más importante de Inglaterra, al parecer preocupado por toda esta tendencia, acaba de escribir un largo manifiesto en defensa de la permanencia de las chicas en su deporte.

El mismo, titulado The ring card girls are here to stay: they’re not going anywhere (Las chicas levanta carteles están para quedarse: no se van para ninguna parte”), aparece reproducido en su totalidad en la página cibernética boxingscene.com.

“El que esos dos deportes hayan suprimido un toque de glamour en verdad ha agradado a la brigada del politically correctness”, escribió, “y, a decir verdad, a mí nunca me pareció que unas muchachas en paños menores tuvieran una función real en ninguna de esas actividades”.

“Pero las ring card girls han formado parte integral del boxeo desde que yo entré a este deporte a fines de los años setenta”, agregó.

Antes de eso, recordó, los promotores simplemente ponían a alguno de sus asistentes masculinos a caminar por el ring anunciando el próximo asalto, “y la verdad es que no lucían bien”.

“Así que, por cierto, nosotros le inyectamos un poco de glamour al asunto, pero las chicas también tienen una función claramente definida y una razón para estar allí, mientras que, claro está, reciben un beneficio por su labor”.

“Las ring card girls forman parte de la escena boxística desde el Madison Square Garden hasta Manchester, desde Las Vegas hasta Londres”, continuó.

Para concluir, escribió: “Es ridículo hacer que alguien pierda su forma de ganarse la vida. Recuerden, nuestro público ya está compuesto por mujeres en entre un 25 y 30% y, naturalmente, estamos conscientes de que el mundo ha cambiado”.

“Pero eso no debe ser en perjuicio de un grupo de personas sencillamente porque hay alguien tratando de imponernos sus opiniones personales”.

 

 

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